viernes, 12 de septiembre de 2014

Los cuentos de Tía Bárbara / 6



Tomado de Blog Estan Cambiando los Tiempos














Bajo este título se ha reunido una serie testimonial de cortos relatos, con la finalidad de ponerlos a disposición de los lectores en castellano. Estas páginas que permiten reflexionar sobre la práctica consisten en unos textos motivadores que publicara Barbara Starfield en su libro "Primary Care: concept, evaluation and policy ".
Aparecen estos relatos al inicio o en el transcurso de algunos de los capítulos y cada uno hace referencia a la dimensión que aborda ese apartado. Recopiladas y escritas, estas viñetas en la década del 90, tienen una actualidad energizante, que las pone en un sitial preferencial para la revisión de la vida cotidiana del médico en su medio. 

Ha sido un instrumento muy sutil y delicado, que ha utilizado Barbara para decirnos de un modo muy confidencial, porqué le preocupaba el desarrollo de la atención primaria y mostrarnos que esa preocupación tiene enraizamiento en los problemas reales de las personas que enferman o requieren atención y la relación de estos problemas con el sistema de salud, los médicos y la relación de los médicos con los usuarios. Un necesario cable a tierra para permitirse trabajar en profundidad en toda la evidencia que generó al sistematizar la atención primaria, ofreciendo respuestas y enfatizando a través de esa evidencia, la necesidad de un cambio en la forma de desarrollar los sistemas de salud sin olvidarse que el centro de todo este movimiento es la persona y el desarrollo de la misma.




Interacciones medico-paciente en Atención Primaria


Interacciones medico-paciente en Atención Primaria
Caso 1
Dr. K practica la medicina en un barrio bajo al este de Manhattan. Dice “Algunas veces los pacientes vienen trayendo toda clase de historias exóticas, incluso son lo bastante valientes para contar el verdadero motivo por el que consultan. Ayer vino una paciente y me contó acerca de dolores, sufrimientos, cefaleas y molestias en todas partes de su cuerpo. Ella estaba segura que no se trataba de una gripe pero algo estaba desajustado en ella y no sabía de bien a que se debía. La examiné pero no pude encontrar nada fuera de lo normal. Le motivé a que me contara que era lo que estaba sintiendo realmente. Note un toque de ansiedad en su cara y la miré. Finalmente ella se quebró y dijo “Escuche, he estado usando drogas”. Se hizo claro para mí que las molestias que ella estaba teniendo correspondían a síntomas de abstinencia. Haberle interrogado exhaustivamente o haber indagado porque consumía drogas, no habría logrado que ella se abriera. Ella debía elaborar como enfrentarlo y eso tomaría cierto tiempo además de mi estímulo. El asunto es que si tú puedes lograr derribar las barreras, entonces encontrarás las razones por las que ellos y ellas realmente vienen a verte y de ese modo puedes resolver el problema sin demasiadas entrevistas, exámenes o drogas. Podría haberle dicho “Tiene muchos dolores, por lo que le solicitare unos cuantos exámenes, le indicaré aspirina y volveré a verle en un par de días para ver que pasa”. Si tan solo escuchas y miras a los pacientes, aprendes de ellos. Cuando ves toda esa ansiedad reflejada en el rostro, sabes que el paciente quiere decirte algo, y solo debes permitir que lo saque fuera cuando este listo para hacerlo. Los médicos tratan pacientes, no inodoros ni aparatos eléctricos, ni aires acondicionados. Los seres humanos  son complejos, no son máquinas, por lo tanto es muy importante entender realmente las cosas. Cualquiera puede solicitar un examen o escribir una receta. “La cuestión esencial en la práctica de la medicina consiste en averiguar porque”


Caso 2
El Sr R tiene 42 años y es ingeniero. Experimentó un dolor brusco en el pecho   al levantar unos 10 kilos de peso. Como tiene una historia familiar de enfermedad cardíaca busco consultar con un cardiólogo. Se produjo el siguiente diálogo:
Médico: Una de las ventajas de ser cardiólogo es que puedo disipar sus temores. He visto sus exámenes y no creo que usted haya presentado un evento coronario significativo.
Sr R: Gracias doctor. Pero usted no ha disipado mis temores. Soy un hombre educado y cuando escucho que usted usa las palabras “creo”, “evento” y “significativo” en una sola frase, me preocupa lo que realmente esta queriendo decir. No me siento seguro en absoluto.
Costo de la consulta: $400 (dólares)
Costo de los estudios de laboratorio: $375
Caso 3
Fui al dermatólogo y la nurse me mostró el consultorio y me dijo que me sacara la ropa y me acostara en la camilla. El doctor entró y me examinó. Me sentía como en un laboratorio de patología. El dictó una hermosa descripción de mi erupción hacia el micrófono que estaba en el techo. Despues de que me miro completamente, la primer cosa que dijo fue “Bien , estoy 99 por ciento seguro de que no se trata de un hongo, pero voy a realizar una prueba para estar 100 por ciento seguro. Lo que no me dijo en ese momento es que la prueba me costaría 20 dólares. El debió decir “¿Usted desea que realice ahora una prueba o prefiere volver en unos días para realizarla?”, pero su nurse vino y me raspó con un pequeño cuchillo, entonces el doctor me dijo que me diera vuelta. En ese momento yo estaba desnudo apoyado en mi barriga y él dijo “Voy a darle una inyección de cortisona” Pensé que el sería cuidadoso o al menos eso esperaba. En eso la nurse me atacó con la aguja. Prefiero no tomar o recibir muchos medicamentos, pero no tuve mucho tiempo para pensar en nada,. Sintiéndome muy vulnerable con mi parte trasera al descubierto y sin ninguna chance de haber podido participar en las decisiones tomadas, recibí la inyección. Luego me dio un frasco con pastillas y cuando le pregunté para que eran me dijo que se trataba de cortisona mientras escribía una receta para mas comprimidos. Dije entonces “¿Realmente debo tomar estas pastillas? ¿La inyección no fue suficiente?. De acuerdo dijo “no tiene por qué tomar las pastillas” y me las sacó de las manos y las tiró en la papelera. Dije “Llevaré la receta y si la erupción no se va compraré las pastillas”. “No” dijo él, “usted sabe mas que yo” y rompió la receta.
Sr. C, 30 años, contador.
Traducción libre y adaptación realizada por Miguel Pizzanelli tomado de Primary Care: concept, evaluation and policy. Starfield Barbara, 1992, Capítulo 11,  page 160; Physicians-Patient Interactions in Primary Care.

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