Hace pocos días nos enteramos que el Ministerio de Salud (MINSAL) está impulsando en algunos Centros de Salud Familiar (CESFAM) de algunas regiones del país, un proyecto cuyo objetivo es incorporar una leche fórmula de inicio (leche para bebés), al comienzo de la vida de un lactante. Este producto se agregaría al Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC) y estaría destinado a niños menores de seis meses pero curiosamente “protegiendo la lactancia materna”. Lo que es la máxima de las contradicciones para cualquier profesional entendido en salud. Los grupos que abarcaría serían madres en situaciones especiales como portadoras de VIH, cáncer u otras situaciones de salud complicadas.
La lactancia materna no es solo el mejor y mas balanceado alimento para el bebé, es también, el determinante perfecto para el amor que rodea al binomio madre e hijo en un momento tan especial de la vida, cuyos efectos nutricionales y emocionales perduran para siempre
Lo que el MINSAL ofrece junto al tarrito de leche de fórmula, es una barrera para que los beneficios de la leche materna se expresen (menor riesgo de diarreas, enfermedades respiratorias, obesidad enfermedades alérgicas y autoinmunes, cánceres). Porque una vez iniciada la alimentación con fórmula, es difícil volver atrás. La leche materna es el alimento natural de los mamíferos humanos, siempre listo, perfecto para cada niño, un seguro contra muchas enfermedades presentes y futuras.
Y ojo acá ¿Por qué las madres podrían en este proyecto del MINSAL pedir y recibir fórmulas sólo firmando un consentimiento informado? ¿Para qué? ¿Qué se esconde acá? ¿De qué se protegen con ese documento?. Hay muchos grupos de madres en Facebook que hacen de #tribu que se protegen e informan y educan unas a otras. En esos grupos existimos profesionales de la salud. ¿Este papel firmado de la madre los protege de qué?
Se sabe que existen situaciones especiales como las descritas anteriormente, donde amamantar se hace difícil o bien no es posible, pero que se manejan como lo que son, situaciones especiales. Sin embargo, es difícil entender que en un momento donde la prevalencia de lactancia materna exclusiva al sexto mes de vida en Chile ha superado el 50%, se quiera introducir fórmulas de inicio(rellenos).
La historia moderna de la lactancia se escribe en los años 70 donde grupos de la sociedad civil y pro-lactancia luchan por establecer un código ético para comercializar fórmulas infantiles, mamaderas y chupetes. La entrega de estos productos interferían con el amamantamiento acentuando la desnutrición y la mortalidad infantil en muchos países. En 1981 la Asamblea Mundial de la Salud en Resolución 34.22, aprueba el Código Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche materna. Este fue refrendado no solo por los países asistentes, incluyendo Chile, sino por empresas productoras y asociaciones prolactancia, constituyéndose en una herramienta para proteger el amamantamiento y enfrentar la venta y comercialización agresiva de las fórmulas por parte de grandes empresas internacionales.
En el año 1990 Chile tenía una prevalencia de lactancia alrededor de 5%. Una política decidida de protección y promoción de lactancia materna que incluyó educación a profesionales, madres, hospitales amigos del niños, regulación alimentaria y monitoreo del Código, junto a otras acciones, entre ellas, el post-natal de seis meses donde participamos como “Movimiento Ciudadano por un postnatal de 6 meses” han contribuido al incremento. El resultado de esta iniciativa resultó en un postnatal de cinco meses y medio para madres trabajadores que ha permitido el aumento del amamantamiento de forma exclusiva.
No entendemos porque el MINSAL impulsa en estos momentos un proyecto de entrega de fórmulas, cuando todos esos recursos podrían ir a personal, capacitación del personal y compra de insumos para la lactancia (bombas, relactadores, etc.). Porque la historia muestra claramente, que no se puede promover ni mantener lactancia materna con un tarro de fórmula al lado. No en vano, los productores de fórmulas regalan fórmulas, chapitas, lápices y otros recuerdos con el nombre del producto a profesionales y también madres, porque saben que es el camino para interferir con el amamantamiento y aumentar la venta de sus productos. Damos dos pasos para adelante y cinco para atrás, pasando a llevar a los lactantes menores de seis meses y a sus madres, claro en consultorios, las que menos acceso tienen a la información y a internet.
La lactancia materna no es solo el mejor y mas balanceado alimento para el bebé, es también, el determinante perfecto para el amor que rodea al binomio madre e hijo en un momento tan especial de la vida, cuyos efectos nutricionales y emocionales perduran para siempre. Y cuando decimos amor, no es algo romántico, nos referimos a todo el proceso neuro-inmuno-hormonal que se regula fisiológicamente entre la madre y el recién nacido, sobre todo el primer año de vida y que por su puesto se prolonga durante la infancia. De ahí que la niñez sea un período muy sensible para el desarrollo del cerebro humano y la salud integral. Por ello, pedimos al Ministerio de Salud reconsidere su decisión de entregar leches de vaca en tarros/fórmulas, que entendemos que esta vez Danone le ganó a Nestlé y que sigamos construyendo la promoción de salud respetando el derecho de los niños a ser amamantados sin interferencias.
Leslie Power L.
Psicóloga Clínica
Psicóloga Clínica
Amparo Bravo
Ambas Miembro Movimiento Ciudadano Postnatal 6 meses.
Ambas Miembro Movimiento Ciudadano Postnatal 6 meses.
