Dra. Zoila Romero Albino
Perú

Cuanto
tenía 16 años debía decidir que estudiar, había estudiado en un colegio de
religiosas y formaba parte de un grupo de catequistas y algo que tenía claro es
que quería hacer algo por los demás, pero para lograrlopodría haber elegido
cualquier carrera y claro, estar en una provincia de Perú no te da muchas
opciones; es así, que medicina humana se constituyó en un reto, terminé la
carrera, continué el internado y por default vino el Servicio Rural Urbano
Marginal de Salud (SERUMS),lo hice en un lugar que literalmente era el “fin del
mundo”, ahí donde la inequidad, la injusticia, la pobreza de las personas eran
tangibles y en mi condición de acérrima católica, me preguntaba ¿dónde estaba
Dios?. No podía negarlo, me sentía infeliz,
tenía que haber algo más…
Pensé
muchas veces que me había equivocado de carrera… es difícil llegar a este punto
y darte cuenta de eso… la familia, los amigos y demás pueden convertirse en tus
peores detractores en esos momentos, así que me guarde lo que sentía y continué…
Tengo
que ser sincera conmigo y con los demás, ingresé a la residencia de medicina
familiar con muchas dudas y temores, pero con mucha esperanza, había decidido
que si eso no funcionaba cambiaría mi vida radicalmente; pero algo aconteció,
conocí personas maravillosas, llenas de mucha vibra, cada una me fue mostrando
muchos caminos, yo los llamo “los caminos de la medicina familiar”, todos eran
diferentes, pero no porque fueran diferentes eran malos, en realidaden esas
diferencias estaba el encanto.Me quedaba hasta tarde en mis rotaciones tratando
de hacer bien mi clínica porque consideraba que era el pilar de mi formación,
el contacto con las personaspoco a poco fue fluyendo ytambién descubrí que
podía hacer mucho dentro del trabajo con las familias y la comunidad; así
fuecomo esta especialidad me enamoró; mis compañeros de otras especialidades me
decían que estaba loca (no le veían futuro a lo que había elegido) pero eso no
me importaba, había encontrado la razón de ser de mi vida y no la iba a dejar,
así como no se deja a algo que amas, estaba y estoy loca por la medicina
familiar; así que saqué las garras, mostré los dientes y empecé a luchar, sin
temor a nada por lo que creo.
Ha
pasado el tiempo y he hecho de todo,trabajé en un lugar llamado Villa María del
Triunfo (su recuerdo me llena de gozo), el contacto con las personas, sus
familias, su entorno han marcado mi vida, uno no puede ponerse una venda y
mantenerse indiferente ante un lugar lleno de tuberculosis, con casas construidas
de esteras, al lado de basurales y ponerse a pensar que el estado tieneque
hacer algo (me niego a creerlo) no podemos ser insensibles al dolor de las
personas; tal vez no pude sacar ese basural, tal vez no pude arreglar la casa
de esteras, pero pude brindar mi compañía, mi consuelo, cosas que al final marcaron
la diferencia.
Al
mismo tiempo realizaba atención en un consultorio para pacientes asegurados, contaba
con 12 minutos de consulta por paciente, uno puede pensar que 12 minutos es
realmente muy poco, pero saber gestionar esos 12 minutos en verdad es un arte y
más con pacientes asegurados, que siento decirlo,son los menos solidarios,
creer que porque contribuyes con tus aportes te da derecho a una salud digna
diferente a la de más de 30 millones de peruanos es injusto; estas y muchas más
razones son por las que vale la pena luchar sin tregua, porque la salud es un valor,
un derecho de todos.
Ahora
hago gestión (no sé hasta cuándo), podrían cuestionarme al respecto, ser
apedreada como lo fue María Magdalena, pero después de pasar un tiempo en esto,
puedo decir que no fue error, me ha brindado herramientas con las que puedo
hacer cambios. Antes de tomar esa difícil
decisión,recuerdo mucho a unos docentes chilenos que vinieron a Perú a razón de
un congreso de medicina familiar y en parte de una discusión con ellos me
dijeron que en este momento en el que vivía mi país, eso era lo que me había
tocado vivir, y que tenía que construir, pensé mucho en ello, aún sigo pensándolo,
pero tomé una decisión;es así que con esperanza trato de hacerlo día a día, no
niego que reniego muchas veces, que me gustaría volver a sentir ese calor de
mis pacientes (que estoy segura lo volveré a sentir), pero también no puedo
negar que me ha dado muchas satisfacciones, algunas cosas en el Seguro Social
cambiaron y puedo decir con certeza, que no hubieran podido hacerse si no
hubieran habido médicos familiares empujando desde adentro.
Al
escribir estas líneas estaba escuchando una canción de Silvio Rodríguez “Te doy una canción” (no sé si la
conocen, pero se las recomiendo), algunas frases que rescato de tantas que
tiene esta maravillosa canción son “como no te me quitas de las ganas” y “te
doy una canción y digo patria”, esta es la razón por la que soy médica familiar…
porque la medicina familiar no se me quita de las ganas y es la forma como quiero
contribuir con mi patria: con alma, vida y con deseo de lucha activa por una
salud digna, humana y para todos.
En
estos momentos en el que vive mi país, seguiré sembrando medicina familiar, que
la cosecha quizá no pueda verla, pero las generaciones futuras la disfrutarán y
eso para mí es suficiente, sabré que hice lo correcto.
Herramientas muy fundamentales nos cuentas @Zoi_Zoili, perseverancia, resistencia, solidaridad un gran corazón, escucha y manos para mucho trabajo. Como dice Silvio en esta canción Te doy una canción y hago un discurso
ResponderEliminarsobre mi derecho ha hablar,
te doy una canción
con mis dos manos
con las mismas de matar,
te doy una canción
y digo patria
y sigo hablando para ti,
te doy una canción
como un disparo
como un libro
una palabra
una guerrilla...
como doy el amor.
Eso damos amor. Gracias Zoili, felicidades hermana.
Así es Lis.. medicina familiar en el corazón y para la patria
EliminarAsí es Lis.. medicina familiar en el corazón y para la patria
Eliminar:) <3
ResponderEliminar:) <3
ResponderEliminarRealmente motivadoras tus palabras y tu historia de vida que han marcado la carrera de medicina familiar. Me emocione al leer las experiencias de acompañamiento de las familias más necesitadas. Puedo reconocer el alma del médico de familia! Felicitaciones!! Y a seguir sembrando y haciendo camino un gran abrazo
ResponderEliminarGracias Dra. Creo que debemos seguir construyendo donde nos encontremos con mucho amor y solidaridad. Hay mucho por hacer y tenemos que ponernos en acción.
EliminarSoy más que feliz de ser médico familiar.
Gracias Dra. Creo que debemos seguir construyendo donde nos encontremos con mucho amor y solidaridad. Hay mucho por hacer y tenemos que ponernos en acción.
EliminarSoy más que feliz de ser médico familiar.
Aún cuando no soy médica de familia y mi dedicación exclusiva es por la gestión en salud, ese fue el espacio en el que definitivamente nuestros caminos se cruzaron querida amiga...y hoy al leer este artículo, puedo decir que eres de esas pocas personas apasionadas que existen en el mundo, y la rareza es que es una pasión que se transmite no sólo personalmente,sino porque a través de esas lineas has logrado que me siga contagiando de la medicina familiar...En definitiva han sembrado y lo siguen haciendo y el regocijo pronto llegará por la gran cosecha...
ResponderEliminarEl cambio de actitud y la tan anhelada "humanización" inicia por nosotros...por los que estamos al servicio de nuestra población.
Muchas felicidades por los éxitos logrados, por el contínuo crecimiento profesional y personal y más aún mi admiración por la lucha constante de creer y tener fe en que este mundo puede cambiar.
Gracias Grace por contagiarte de medicina familiar, todo tiene sentido.
ResponderEliminarGracias Dr. José Luis Contreras por permitir compartir una parte de mi historia. Con ilusión, esperanza y participacion activa en que las cosas mejoren para la salud de nuestros países hermanos sigamos luchando.
ResponderEliminarInvitada cuando quiera en este espacio para realizar abogacía por la Medicina Familiar
EliminarPronto Dr. pronto... seguimos en la lucha en Perú
EliminarGracias Dr. José Luis Contreras por permitir compartir una parte de mi historia. Con ilusión, esperanza y participacion activa en que las cosas mejoren para la salud de nuestros países hermanos sigamos luchando.
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