Autor: Jorge López Gálvez, Médico Familiar
Director Sociedad Científica de Medicina Familiar y General de Chile
@jorgelopezg
Hoy apareció publicado en La Tercera una iniciativa de Asofamech (Asociación de Facultades de Medicina de Chile) dirigida a reducir el déficit de médicos en la atención primaria de nuestro país. Según lo que consigna la prensa, la solución es un fortalecer la formación en atención primaria durante el pregrado y un período obligatorio de Atención Primaria de un año que les permita puntaje para la especialización o menor tiempo de devolución de la misma.
Sinceramente espero que se trate de una propuesta en desarrollo, pues así como se propone lo que se observa es que los Decanos de nuestras Facultades de Medicina siguen viendo la atención primaria como un mal necesario por el que los médicos tienen que pasar para acceder a algo mejor. La formación médica en Chile sigue teniendo falencias sustanciales en el manejo de los principales problemas que presenta la población, y si bien se agradece que Asofamech plantee que existe ese problema, la solución propuesta de que médicos no entrenados en APS lleguen por un año a atender -quizás con entusiasmo, quizás por obligación- pero lamentablemente cometiendo errores múltiples en el camino, para que solo cuando ya hayan entendido algo de la atención primaria postulen a sus cupos de formación de postrado y lleguen a la ansiada especialidad.
Frente a estos planteamientos me surgen algunas dudas: ¿Dónde quedan las personas a quienes debemos atender? ¿Qué ocurre con principios básicos de la atención primaria de calidad como la continuidad del cuidado? Claro, pues estamos hablando en términos numéricos pero olvidamos preguntarle a los usuarios qué opinan de que su médico -en teoría su médico de cabecera, quien debiera acompañarlo a lo largo de su vida, se vaya cada año.
¿Cuándo podrá ser así la atención primaria realmente efectiva si quienes debieran liderar los equipos son recién egresados que cambian cada año? Los equipos de salud han sostenido la atención primaria chilena por años, pero necesitan un profesional con un entrenamiento y un conocimiento más acabado.
Más aún, ¿Cómo es posible que la academia no sea capaz de mencionar a la medicina familiar como la estrategia fundamental que tienen en su poder para reducir la rotación de médicos y mejorar la calidad de la atención? Existe evidencia tanto internacional como nacional que indica que los resultados de incorporar a médicos familiares a la atención primaria brinda resultados sustancialmente superiores al sistema sanitario. Modelos sanitarios que son imitados por nuestro país se basan en la presencia de este especialista, sin embargo las Universidades -6 de las cuales actualmente forman médicos de familia- deciden omitir esta información.
Si deseamos fortalecer la APS lo que necesitamos no sólo es suplir los cupos de médicos, es que quienes llenen esas plazas vacantes sean los profesionales más aptos para el cargo. Médicos Familiares, y Médicos Generales con alma generalista con amor por la APS, con deseos de mantenerse en sus centros de salud y que ojalá puedan acceder a formación como Médicos de Familia.
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domingo, 29 de noviembre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
¿POR QUÉ NOS HICIMOS MEDICOS?
Por Dr Maxi Gutiérrez Tomado de Medicina de Familia con blog Propia
Hace unos días mi amigo Pancho ha compartido conmigo una foto de una de las personas que más quiere en el mundo. Una de esas fotos que produce tal derroche de sentimientos que me siento enamorado por ella. Mírala… Contempla… Disfruta… Y déjate decir… Te la regalo.

José Tomás esta envuelto en una de esas historias que nunca buscó y que nadie imaginó a su alrededor. El cáncer y él se encontraron un día y José Tomás lo saluda con la inocencia que sólo un niño posee. José Tomás adora a sus médicos. Quiere parecerse a ellos y cuidar al Sheriff Woody como le cuidan a él… ¿Hay algo más bonito? ¿puede haber más ternura en una imagen?
Hace unos días mi amigo Pancho ha compartido conmigo una foto de una de las personas que más quiere en el mundo. Una de esas fotos que produce tal derroche de sentimientos que me siento enamorado por ella. Mírala… Contempla… Disfruta… Y déjate decir… Te la regalo.

José Tomás esta envuelto en una de esas historias que nunca buscó y que nadie imaginó a su alrededor. El cáncer y él se encontraron un día y José Tomás lo saluda con la inocencia que sólo un niño posee. José Tomás adora a sus médicos. Quiere parecerse a ellos y cuidar al Sheriff Woody como le cuidan a él… ¿Hay algo más bonito? ¿puede haber más ternura en una imagen?
Alguna de las personas a las que acompaño en la consulta también percibo que si tuvieran muñecos, su agradecimiento llegaría hasta ellos. Pero, como no son niños no se atreven a mostrarlo tan gráficamente.
José Tomás me hizo pensar en ¿por qué nos hicimos médicos? ¿por qué me hice médico?. Confieso que no creo en las vocaciones infundidas por fuerzas superiores. Tampoco reconozco en mi ADN genes médicos ni haber mamado de fuentes sanitarias cercanas. Por suerte, no fui un niño enfermo, al contrario, en aquel tiempo éramos “sanos sin revisiones”.
Recuerdo haber participado en un ambiente de infancia y sobre todo, de juventud donde el deseo de justicia y las reivindicaciones de los derechos humanos estaban en el aire que respirábamos. El deseo de un mundo mejor se impulsaba desde muchas fuentes: la política en su anhelo democrático, la religión con una Iglesia comprometida con la justicia social, el asociacionismo deseoso de libertad,… y más.
Si a eso le añadimos un baño de realidad cuando tu padre te dice “elige algo que tengas cerca de casa” (porque no daba para mas), entonces me encuentro haciendo la matrícula en la Facultad de Medicina.
Sin duda, el deseo de hacer algo por los demás, de contribuir a la mejora social y de sentirse interesado en el ser humano fue lo que a muchos nos movió a ser lo que somos. Y a partir de ahí se construyó la vocación. Y empezamos a sentirnos llamados hasta vivirlo con la pasión del que se siente satisfecho por colaborar en la mejora de la salud de las personas. Quizás demasiado pretencioso pero, seguramente, por eso nos hicimos médicos. Por eso me hice médico.
No dudo de la vocación de mis jóvenes residentes al contrario, son personas entregadas y dispuestas pero, no estoy seguro si ahora el proceso es el mismo. Sin duda algo tienen que ver las desorbitadas notas necesarias para poder acceder a la carrera de medicina. Porque cuando uno tiene el listón tan alto seguramente la vocación se apaga sola: es cuando el “no puedo” se convierte en “no quiero”. En cualquier caso, lo que más me preocupa es lo contrario, que cuando uno es brillante en sus notas (que no siempre en su persona) se sienta empujado a matricularse en medicina aunque las personas le importen un carajo. Eso, permítanme, es un suicidio sanitario y social.
Los que elegimos ser médicos y médicas hace años no tuvimos que hacer salto de alturapara llegar a la Universidad y… tampoco hemos salido tan mal ¿no?.
Debe haber otro sistema más humano y mas humanizador para que José Tomás el día de mañana, sea lo que quiera ser. Y si su deseo es auscultar a muchos Sheriff Woody pueda serlo sin tener que demostrar a nadie que es un portento en superar pruebas examinatorias. Que si se siente movido por contribuir en el cuidado tanto como a él le cuidaron, pueda hacerlo sin límites.
Si no es así, la medicina perderá a los mejores profesionales y a las mejores personas.
NOTA AL PIE: Todavía no tengo el gusto de haber podido conocer en persona a Jose Tomás pero, desde aquí quiero desearle lo mejor en su aventura sanitaria y personal. Quiero agradecer su gesto fotografiado para la contribución de una profesión médica compuesta por los mejores hombres y mujeres. Gracias porque tu gesto nos hace crecer, nos hace “grandes”.
miércoles, 27 de mayo de 2015
El cuidado integral está lejos de llegar a la Atención Primaria de Salud (APS)
Publicado por Alex E. Ortiz Cabezas @alexortizc en Matasanos
La necesidad de separar la atención de un paciente, por ejemplo, en morbilidad -motivo de consulta agudo y puntual-, salud mental, y control de crónicos, termina siendo un beneficio para la institución y sus trabajadores. No obstante, ¿quién ha pensado en el paciente?
Empieza el día y tengo 12 minutos para ver a quienes vienen por una consulta puntual. Entra la primera persona y ¡sorpresa!, no sólo un resfrío lo aqueja, también me comentó de sus problemas con el antihipertensivo y su presión descompensada. Por otro lado, me comenta también que perdió su trabajo y al continuar la conversación, revela que presenta criterios suficientes para diagnosticarle depresión. Miré el reloj, me detuve y pensé: “Yo puedo manejar los problemas recién planteados, pero no en 12 minutos”. Resuelvo entonces, citarlo en otra ocasión; y si es en el policlínico de crónicos o salud mental, mejor. En fin,teniendo las herramientas para lograr aportar al paciente, tuve que segmentarlo dado el tiempo y la lógica de las metas, horas y recursos.
Lo anterior es un escenario bastante común en la Atención Primaria de Salud (APS). No obstante, me llama la atención que el paciente -tal como su denominación cotidiana nos indica- se acostumbra pacientemente a la segmentación y noblemente va al policlínico en varias ocasiones, seguramente pidiendo permisos o abandonando tiempo importante que podría aprovechar con su familia. Se suma, que además debe negociar en el centro asistencial las horas que estén disponibles, las cuales que en definitiva no están cercanas unas de otras.
Pero nosotros, los médicos, no lo hacemos nada de mal. Creemos que de esta forma es “más fácil”. Erróneamente denominamos estas situaciones como de “menor complejidad” y nos aburren. Finalmente, las terminamos catalogando como “menos complejas”, cuando en realidad son tan complejas como la atención terciaria -hospitales-. Lo que varía es la gravedad del paciente y el tipo de manejo, pues nadie puede decir que cambiar el estilo de vida de un paciente, o intervenir a la familia y la comunidad, es menos complejo. Lo triste es que ellos algo de razón tienen, dado que hoy en día las cosas en la APS se ven así: “menos complejas”.
Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos de especialistas por implementar una visión más holística del paciente, aún predomina de manera importante la visión bio-médica, generando una mirada segmentada del paciente por patologías o por enfermedades, no por su necesidad como persona. Y en el ámbito médico, muchas veces se ve a la APS como el “hermano pobre” y menos inteligente, siendo utilizada como un trampolín de puntos para una especialidad futura que como objetivo de trabajo.
Empero, la visión bio-psico-social nos invita a mirar al paciente íntegramente, a cambiar las lógicas de consultorios a centros de salud familiar (CESFAM). A entender que podemos resolver muchas cosas desde la APS y que en ella se forja un lugar de grandes oportunidades para mejorar sustancialmente la salud de los chilenos.
El camino es complejo, sin embargo, tengo la esperanza de que algún día nuestra salud se sustente en la prevención y promoción, el empoderamiento y resolutividad, pensada en el paciente como ser humano y no segmentado como enfermedad.
domingo, 26 de abril de 2015
Ser médico de familia en el Reino Unido. Sin miedo a la libertad. La organización del centro de salud.
Tomado de Salud Dinero y Atención Primaria

Why is it that freedom is for many a cherished goal
and for others a threat?
Eric Fromm,
The Fear of Freedom
Entre la extrema rigidez funcionarial española y la total libertad del extinto fundholding británico de los 90, existen diversos grados de autonomía profesional por los que ha pasado y está pasando el NHS. Me centraré en el nivel relativamente más básico de autonomía que me tocó vivir al comienzo del milenio, y esbozaré los cambios más recientes que han acrecentado más aún la responsabilidad gestora de los médicos de familia británicos.
Personal del centro de salud
Decía en anteriores entradas que toda la atención primaria está “concertada” a médicos de familia autónomos que habitualmente se reúnen en pequeñas sociedades (partnerships). Estos médicos de familia asociados en una GP partnership son los responsables de crear y gestionar el centro de salud. Son los GP partners o “socios”, que tradicionalmente constituyen la mayoría de médicos de familia en el Reino Unido. Los que trabajan en un centro de salud británico son, básicamente, estos socios (habitualmente entre 3 y 6) y el staff que estos contraten para formar su equipo: otros médicos (asalariados), enfermeras, administrativos, etc.
Médicos
Existen 3 tipos laborales de médico de familia: socio, asalariado y suplente.
Cuando un centro precisa un nuevo médico, los socios anuncian la vacante en revistas médicas (como el BMJ), envían información sobre el centro y el puesto a quien la solicite, y eligen a varios candidatos para entrevistar en función de los CVs enviados.
Merece la pena comentar que todo CV se acompaña de una Cover Letter, en la que el candidato expresa su motivación e intereses. Esto nos dice algo importante: no sólo lo “objetivo” importa: lo “subjetivo” también. Y mucho.
Como socios, a lo hora de elegir un nuevo médico (sea socio o asalariado), analizamos su CV, pero también queremos saber cómo es ese profesional, cómo es esa persona, si sus valores coinciden con los del equipo, si se integrará bien y nos ayudará a caminar hacia nuestras metas. Podemos decidir, por ejemplo, puntuar más el trato humano (respecto a compañeros y pacientes) que una tesis doctoral.
Los médicos asalariados, si llevan tiempo integrados en el equipo, pueden, si lo desean, colaborar en tareas gestoras según acuerden con los socios, aunque habitualmente no tienen este tipo de responsabilidades.
Cuando se precisa cubrir permisos o bajas de médicos, los socios recurren a los suplentes o locums, ya sea directamente a conocidos o a través de agencias especializadas en esto.
Una diferencia fundamental respecto de la atención primaria española es que en la británica no hay especialistas de pediatría en los centros de salud: el médico de familia ve a toda la familia, es decir a todos los pacientes de todas las edades. Ofrece atención from craddle to grave: de la cuna a la tumba.
Enfermeras
Existen distintos tipos de enfermeras: la contratada por los socios para trabajar en el centro de salud es la practice nurse. Esta pasa consulta en el centro y, por lo general, no hace visitas a domicilio. Esto es así porque existe otro tipo de enfermera de larga tradición histórica llamada district nurse que es la que presta atención primaria domiciliaria y tiene especial formación en curas y sondajes. Estas enfermeras están empleadas por trusts del NHS. Algo similar ocurre con las enfermeras de atención primaria pediátrica, las health visitors que realizan fundamentalmente control de niño sano y promoción de la salud en menores de 5 años con especial atención al entorno (vivienda, posibles problemas familiares o sociales, etc.). Combinan trabajo de consulta con visitas a domicilio.
Dentro de las practice nurses existe un amplio espectro de formación y responsabilidades. Según vaya desarrollándose profesionalmente, ambas cosas van creciendo y reflejándose en su remuneración. Algunas enfermeras están formadas como triage nurse y son empleadas como tales por algunos centros, de manera que los pacientes son filtrados por ellas antes de pedir cita con el médico. Otras tienen el máximo nivel formativo y pasan consulta de forma muy similar a los médicos: son las nurse practitioners, que diagnostican y prescriben dentro de las limitaciones reguladas, derivando o consultando al médico cuando el caso excede su dominio.
Administrativos
También existe amplio espectro entre los administrativos contratados. El más importante de ellos es el practice manager o gerente del centro, responsable de la organización, administración y gestión de personal. Asiste también a los socios en sus tareas gestoras.
La siguiente en importancia es la secretaria del centro (practice secretary). Tradicionalmente mecanografiaba las cartas de derivación que los médicos le dictaban (vía dictáfono) pero desde hace pocos años esto ya es menos necesario por ser las derivaciones online. Actualmente realiza otras funciones de secretaría habitualmente delegadas por el practice manager.
Otros administrativos fundamentales son las recepcionistas. Son la primera interfaz con los pacientes, tanto presencialmente como por teléfono, por lo cual su preparación y modo de actuar son tomados muy en serio por los socios y el practice manager. Si se percibiera que una recepcionista no ha sido respetuosa con los pacientes, por ejemplo, se le llamaría al orden y advertiría de la posibilidad de expediente disciplinario y en última instancia, despido. Por el contrario, si una recepcionista fuera particularmente competente, se le podría nombrar jefe de equipo de recepción, o encomendar otro tipo de tareas más elaboradas.
En el equipo administrativo caben más tipos de puestos o funciones, en realidad cualquiera que los socios decidan. Es frecuente contar con un data manager para gestionar datos clínicos (traspasos papel-electrónico, codificación para cumplimiento de incentivos, etc.). Algunos centros cuentan con un informático, o con un administrador o ayudante de practice manager, etc.
Flexibilidad y funciones
Todos los trabajadores de todos los estamentos pueden elegir trabajar a tiempo total o parcial en diversos grados muy flexibles, y las funciones y condiciones del personal contratado son las que se acuerden con los socios.
Las enfermeras pueden realizar algunas funciones que en España sólo realizan los médicos, y no me refiero únicamente a las “super-enfermeras” o nurse practitioners que ya he mencionado. Las practice nurses, que son las “normalitas” del centro de salud, toman exudados vaginales y citologías cervicales, y muchas hacen también planificación familiar, consejo antitabáquico, consejo y vacunas de viajes, etc., además de los controles habituales de crónicos.
En el lado menos positivo de la organización de enfermería colocaría el hecho de que la district nurse no esté integrada en el centro de salud, requiriéndose una derivación para cualquier paciente que precise atención de enfermería a domicilio. Sería más práctico que las figuras de la district nurse y la practice nurse se fusionaran en una, como ocurre en España.
Los administrativos también realizan algunas funciones que en España suelen recaer sobre los médicos, y prestan una ayuda a los clínicos que en nuestro país estos no reciben. Por ejemplo, es proverbial el esfuerzo de filtro que realizan las recepcionistas para evitar que llegue al médico un paciente, una llamada o una preocupación más de la necesaria. Si algo puede ser resuelto por ellas mismas u otro miembro del equipo, o postergado de forma razonable, lo intentarán. Los administrativos imprimen las recetas de repetición, dando al médico para firmar las que han comprobado que están en regla según el sistema informático, y entregándole además otra “pila” con las solicitudes que se salen de lo preestablecido, para consideración del médico (por ejemplo, continuación de un analgésico, etc.). Antes de salir para una visita a domicilio, la recepcionista prepara para el médico un resumen impreso de la historia para que la pueda llevar consigo. Y en el largo etcétera de ejemplos de apoyo de las recepcionistas se incluye, por supuesto, la repetida oferta de té y galletas!
El practice manager y/o la secretaria realizan algunas funciones que en España suelen recaer sobre los directores de equipo, como los cuadrantes de consultas, guardias y vacaciones. En general se procura descargar todo el trabajo posible a estamentos no médicos para que los médicos puedan realizar mejor su función. Esta idea de procurar que el médico solo haga lo que solo el médico puede hacer la tienen más clara los miembros del equipo de AP en el Reino Unido que en España.
El hecho de que los médicos socios elijan a los miembros de su equipo, y al ir conociendo su potencial puedan ir modelando su rol, dando más responsabilidades a los más competentes, hace que todo funcione de forma más armónica y con más sentido. Con libertad de movimiento, la posibilidad de avanzar es mucho más real. Esto hace que el trabajo no sólo sea más efectivo sino mucho más gratificante.
Autonomía de gestión
Sección aparte merecen las funciones de los socios.
Por una parte tienen su tarea y responsabilidad clínica directa sobre los pacientes que ven, como todos los médicos.
Pero también tienen una responsabilidad indirecta sobre la actuación de todo el personal que contraten. Es decir, cualquier reclamación de un paciente, por ejemplo, afecta a toda la partnership aunque el paciente en cuestión no haya sido visto nunca por un partner. En general, los socios son responsables de todo lo que ocurra en el centro o a pacientes atendidos por personal del centro.
Por otra parte tienen tareas y responsabilidades de gestión, para las cuales cuentan con la valiosa asistencia del practice manager. Aunque la intendencia diaria la lleva el practice manager, las decisiones importantes las toman los socios, habitualmente en reuniones mensuales de gestión en las que participa el practice manager.
Las tareas básicas de gestión incluyen selección de personal, compras, cambios organizativos, resolución de conflictos, estrategias de mejora, revisión de cuentas, aceptación o no de otras tareas (docencia, programas especiales,…), etc.
Para mantener el funcionamiento del centro los socios reciben del NHS unas partidas de presupuesto que explicaré con algo más de detalle en la próxima entrega. Entre esas partidas figura una destinada a instalaciones, que los socios pueden usar para alquilar o comprar a terceros el local o edificio donde reside el centro de salud. Una vez recibidas las partidas y pagados los gastos, lo que queda es el beneficio o remuneración de los socios, que varía de un año a otro. En un próximo artículo sobre remuneraciones profundizaré sobre esto.
Desde 2013 se ha añadido una dimensión importante a la gestión que realizan los GPs. Son ahora los encargados de comprar todos los demás servicios sanitarios para los pacientes, es decir, la atención de segundo nivel. Esta tarea se denomina Practice Based Commissioning (compra desde el centro de salud). Como comenté en una entrega previa, esto no lo hace cada centro de forma aislada sino en agrupaciones llamadas Clinical Commissioning Groups (CCG) con una estructura gestora compartida. Habitualmente el practice manager y un socio representante acuden regularmente a reuniones del CCG para tomar decisiones de compra de servicios.
La responsabilidad gestora, por tanto, ha aumentado considerablemente, a la par que el potencial para influir en el tipo y la calidad de la atención sanitaria prestada a la población.
Es un reto que no es fácil de asumir, y actualmente los GPs están viviendo una transición tras la cual sabremos si han podido hacerlo con éxito.
Sin duda se puede discutir cuál es el grado de autonomía de gestión idóneo que se debe dar a los médicos de familia, y el grado de influencia que sus decisiones deben tener sobre su remuneración u otros incentivos, pero lo cierto es que nadie está mejor situado que ellos para saber qué atención necesita su población y cómo procurársela, y nadie como los médicos de familia ofrece la garantía de quien empeña su prestigio y su carrera en ello.
Autonomía de gestión es libertad para contratar, libertad para organizar, libertad para comprar. La libertad tiene sus riesgos, pero su ausencia nos incapacita. La libertad tiene un precio, pero también una recompensa. Quizás acercándonos a ella cada vez más, poco a poco, como el Principito y el zorro, acabemos perdiéndole el miedo y llegando a no entender cómo pudimos vivir sin ella.
Hasta pronto,
isabel@spandoc.com
martes, 27 de enero de 2015
Tirar la toalla
Tomado de EBatega
“Hace ocho años decidí dejar de ejercer como médico de familia. Hacía cuatro años que había acabado la residencia, tenía dos niños pequeños, vivía a 40 kilómetros de mi lugar de trabajo y hacía meses que me despertaba con diarreas y taquicardia. Pensaba que no le aportaba nada a mis pacientes y que mis conocimientos eran mediocres. Trabajaba en lo que yo llamo “una fábrica de salchichas”, ahogada por las prisas, la masificación y las exigencias.”
“Hace ocho años decidí dejar de ejercer como médico de familia. Hacía cuatro años que había acabado la residencia, tenía dos niños pequeños, vivía a 40 kilómetros de mi lugar de trabajo y hacía meses que me despertaba con diarreas y taquicardia. Pensaba que no le aportaba nada a mis pacientes y que mis conocimientos eran mediocres. Trabajaba en lo que yo llamo “una fábrica de salchichas”, ahogada por las prisas, la masificación y las exigencias.”
Así es como empiezo muchas veces los talleres sobre #EducaciónEmocional, particularmente cuando los imparto a médicos residentes. Y este viernes se convirtió en el argumento de una interesante charla que duró cerca de una hora, a propósito de lo bueno que sería trabajar de otra manera, en otros lugares.
Pensar en “lo que sería si…” es un ejercicio interesante. De hecho, hace pocas semanas mis hijos y yo dedicamos un buen rato a pensar en cómo sería nuestra vida si nos tocara la lotería. Fue divertido, estimulante y nos llenó de energía… para luego traernos de nuevo a la realidad.
Trabajamos donde trabajamos, y si no cambiamos de lugar de trabajo se supone que es por condicionantes mayores, normalmente familiares. Nuestra empresa es la que es, pero también hay otras, aunque es evidente que en nuestros tiempos no es tan fácil cambiar. Jefes, compañeros de trabajo y pacientes son como son, y tú eres como eres, y de hecho eres el “único lugar en el mundo” sobre el que puedes intentar hacer cambios; así que: ¿a qué esperas?.
En estos momentos no pienso que dejar de ejercer la Medicina sea la solución de nada. También es verdad que la perspectiva y los conocimientos de los últimos años me han dado unas “tablas” y una seguridad muy valiosas. Pero en aquella época estaba bien convencida de mi decisión… aunque tardé menos de seis meses en incorporarme a otro centro de salud.
Si hemos dedicado más de diez años de nuestra vida a formarnos, si nuestro principal motivo para ser médicos es mejorar (que no curar) la salud de las personas, si tenemos claro que no ejercemos por estatus, economía o tradición familiar: ¿por qué dejarlo? Pues porque la responsabilidad sin corresponsabilidad cansa; porque las relaciones “desagradecidas” cansan; porque las jornadas maratonianas cansan…
Cuando acabo el día “maldiciendo mi suerte” pongo en práctica un ejercicio de reflexión: objetivo las situaciones difíciles que he tenido durante las horas de consulta. De estas situaciones difíciles, pienso en cuáles lo han sido por un problema de conocimientos y cuáles lo han sido por un problema de relación:
- Si el problema es de conocimientos, quizás ha sido porque yo no los recuerdo (toca repasar o preguntar) o porque no son conocimientos/tareas propios de mi especialidad. En este último caso Tomado de EBatega mi tarea es reconducir la consulta hacia quien la pueda resolver con más eficacia, y en muchas ocasiones son profesionales que ya trabajan conmigo: enfermería, trabajadores sociales, odontólogos, psicólogos… Y si hay que derivar a un segundo nivel y las listas de espera “echan chispas”, toca usar el correo electrónico o el teléfono. Nuevamente el problema es de tiempo, porque con todo ésto mi culo muchas veces no se mueve de la silla en siete horas…
- Si el problema es de relación me planteo hasta qué punto he influído yo en la situación: si estaba cansada, si estaba preocupada por otros asuntos, si me ha recordado a la situación vivida con otro paciente… También pudiera ser que por muchos esfuerzos que yo haga, pertenezca a ese 10% de personas que aparecen en nuestra vida y con las que “nunca” nos vamos a entender… En cualquier caso, siempre me queda reconducir la situación en la próxima consulta.
A veces el día ha sido “terrible” porque ha habido una urgencia “terrible”, lo cual afortunadamente no sucede tan a menudo. A veces el día ha sido “terrible” porque yo tenía un día “terrible”: sólo faltaba, somos humanos… Pero muchas veces, cuando objetivamos, vemos que el día no ha sido tan malo, pero mi percepción está “viciada” porque pienso que los pacientes me tienen que hacer caso, que todo el mundo tiene que ser educado, que mi jefe tiene que mimarme, que los compañeros de trabajo tienen que ser eficaces en el sentido en el que yo pienso que deben ser eficaces, que yo debo ser una “superwoman” que pueda con la casa, el trabajo y mi vida personal con una sonrisa perenne. Pues bien, ya sabemos que la vida no es así, de manera que más nos vale quitarnos las “gafas rosas” antes de que nos inunden las quejas.
P.D. Mi hijo Ignacio suele leer los post mientras los escribo. Al ver el título de éste me ha dicho: “Mamá, ¿no irás a dejar de ser médico, verdad?”, con cara de verdadero asombro. Y ha reforzado su argumento: “Es que si no, no podrás venir al cole a explicarnos cosas…”
Y para acabar, os invito a leer la publicación de Facebook de Jordi Reviriego, compañero del Grupo C&S, acerca de las cosas que puede hacer un paciente para amargarnos el día: espero que os guste.

jueves, 1 de enero de 2015
Los médicos familiares de Chile queremos para el 2015
El año 2014 la Medicina Familiar en Chile tuvo un importante avance ,para el 2015 aspiramos a:
1-Que se reafirme que la Especialidad de la Atención Primaria de Salud es la Medicina Familiar
2-Que el presupuesto destinado a la Atención Primaria de Salud avance sustancialmente para que en pocos años sea al menos más del 50% del presupuesto del sector salud
3-Que los médicos familiares contemos cada vez más en los Centros de Salud con equipamiento que nos permita mejorar la resolutividad, por ejemplo Ecotomografías,Endoscopias,Holter etc etc
4-Que continúe el aumento de remuneraciones para los médicos familiares que opten por trabajar en Atención Primaria de Salud
5-Que se destinen recursos para trabajar e intervenir en determinantes sociales de la salud
6-Más recursos para fortalecer el trabajo en los domicilios de los pacientes
7-Más prevención en Salud
8-Queremos médicos familiares no sólo en APS ,los queremos en todo el Sistems de Salud
9-Que se reconozca a la APS como una Estrategia de desarrollo y no como el primer nivel de atención
10-Que Médicos Familiares tengan mayor reconocimiento social.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Ser médico de familia en el Reino Unido: presentación y entrevista
Tomado de Medfam

Es un auténtico placer presentar a los lectores de este blog esta colaboración. La llevará a cabo Isabel García Gimeno, médico de familia y actualmente directora de Spandoc. Isabel trabajó como General Practitioner (GP) en el National Health Service (NHS) británico de manera prolongada en el tiempo, concretamente en el Rushey Green Group Practice de Londres, alcanzando la condición de socia del mismo. Ella nos acercará a la realidad de la atención primaria del NHS, a sus luces y sombras, mediante una serie de entradas que ella misma confeccionará como colaboración en Salud, dinero y... atención primaria. La serie se titula SER MÉDICO DE FAMILIA EN EL REINO UNIDO y sirva esta entrevista a Isabel como presentación de la misma.
http://saluddineroy.blogspot. com.es/2014/10/ser-medico-de- familia-en-el-reino-unido.html
Espero que la disfruten
J. Simó

Es un auténtico placer presentar a los lectores de este blog esta colaboración. La llevará a cabo Isabel García Gimeno, médico de familia y actualmente directora de Spandoc. Isabel trabajó como General Practitioner (GP) en el National Health Service (NHS) británico de manera prolongada en el tiempo, concretamente en el Rushey Green Group Practice de Londres, alcanzando la condición de socia del mismo. Ella nos acercará a la realidad de la atención primaria del NHS, a sus luces y sombras, mediante una serie de entradas que ella misma confeccionará como colaboración en Salud, dinero y... atención primaria. La serie se titula SER MÉDICO DE FAMILIA EN EL REINO UNIDO y sirva esta entrevista a Isabel como presentación de la misma.
http://saluddineroy.blogspot.
Espero que la disfruten
J. Simó
lunes, 28 de julio de 2014
Dr. Klaus Püschel, médico de familia es el nuevo director de la Escuela de Medicina UC

Felicitamos Dr Klaus Püschel ,médico de familia de la primera generación de Universidad Católica que ha sido nombrado Director de la Escuela de Medicina de esa casa de estudios.
Algo está pasando en nuestra sociedad ,que de a poco comienza a reconocer el aporte que podemos hacer los Médicos de Familia.
Dr Klaus Püschel ,todo nuestro respaldo y apoyo en su gestión
Tomado de Web UC
Llevaba seis años en la jefatura del Departamento de Medicina Familiar cuando fue llamado por el decano Dr. Luis Ibáñez, para asumir la dirección de la Escuela de Medicina. Durante su período, indicó, trabajará en tres ejes fundamentales de desarrollo: emprendimiento, responsabilidad social y cuidado de los equipos.
Leer completo aquí
viernes, 25 de julio de 2014
"Líderes de la Medicina Familiar"
Quiero Compartir con ustedes este articulo del Dr. Jeff Cain que apareció el reciente 18 de junio 2014 en la página de la American Academy of Family Physicians. Donde entre otras cosas se destaca que "Líderes de la Medicina Familiar, deben tomar un papel de liderazgo en la creación de asociaciones y alianzas con una variedad de partes interesadas en el sistema de salud, pacientes, otros profesionales de la salud primaria, organizaciones politicas nacionales, entre otros". Lo cual va en la misma dirección de las necesidades de posicionamiento estratégico y liderazgo que plantean los Médicos de Familia en la Región de La Araucania.
Saludos Cordiales
Dra. Dorita Larrachea Formas
viernes, 11 de julio de 2014
Meta presidencial: Médicos Familiares para la Atención Primaria
MINSAL ha puesto a nuestra disposición el listado de Servicios de Salud con oferta de Médicos Familiares en comunas priorizadas según la reciente Meta Presidencial de médicos especialistas en Medicina Familiar para la Atención Primaria. El listado completo, con el número de médicos requeridos y el contacto para obtener más información respecto al lugar de trabajo y condiciones del cargo, se presenta a continuación.
domingo, 6 de julio de 2014
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