domingo, 14 de diciembre de 2014

Centrados en el paciente:otra perspectiva del error clínico

Tomado de siap2015granada


Me presento: mi nombre es Maribel, tengo 19 años y estudio tercero de medicina en Albacete. Hoy no voy a hablar de mis errores clínicos por motivos obvios; sin embargo, hay algo que ha llamado mi atención y me gustaría compartir.
Desde el comienzo del debate virtual he visto referencias sobre cómo afecta el error clínico al personal sanitario. Cómo salir adelante, solicitar ayuda, comunicar el error al paciente y al sistema de salud, lidiar con ello. También se ha hablado de las implicaciones clínicas que han tenido esos errores para el paciente (desde un hematoma en el trasero a casos más serios como el que relataba Mercedes), pero hasta el momento el enfoque ha estado centrado en el médico, y no en el paciente. Por supuesto, por interés propio, me parece útil y necesario tratarlo desde ese punto de vista, pero creo que nos estamos olvidando de un asunto clave: el paciente como sujeto y principal afectado.
Creo que la tendencia generalizada en nuestro medio de ‘cosificar’ al paciente hace que hablemos en términos de (y cito uno de los artículos que proponía Juan para definir el error clínico): “Los resultados para el paciente pueden clasificarse según el tipo de daño, el grado de daño, y el impacto social o económico” y “Los resultados para la organización según el aumento de los recursos asignados a la asistencia del paciente, la atención de los medios de comunicación o las ramificaciones jurídicas”. ¿En qué lugar queda la confianza del paciente para futuras visitas, por poner un ejemplo? Las implicaciones que tiene el error para el paciente van más allá del problema fisiológico de gravedad variable que se le pueda ocasionar. 
Esta reflexión me ha surgido al acordarme de un conocido que me aseguró durante una comida que él no iba al médico, ya que su hermano falleció de cáncer y él estaba convencido de que el desenlace de la enfermedad fue desencadenado prematuramente por un fallo de los médicos. De aquí extraigo dos reflexiones: ¿No es impactante que una persona deje de asistir al médico por una sospecha no confirmada sobre un error que ni siquiera fue cometido sobre su persona? y ¿Por qué no preguntó directamente a los médicos encargados del tratamiento? Personalmente, creo que me gustaría confirmar o desmentir las sospechas.
Buscando, he encontrado un estudio realmente interesante que adjunto, sobre involucrar al propio paciente a la hora de evitar errores clínicos. Ofrece conclusiones como que parte de los errores clínicos podrían haberse corregido si el paciente se hubiera sentido con la confianza suficiente o el ambiente adecuado como para comunicar sus impresiones al médico. Pero por miedo a resultar un paciente ‘difícil’ y por buscar la aprobación de ese todopoderoso con bata, el silencio se instauró como respuesta predominante, con las consecuencias correspondientes. Conclusiones como que las principales variables que influyen en la involucración del paciente son su propia enfermedad, y su relación con el médico (junto a factores cognitivos y organizacionales).  Así, la principal barrera consiste en la estructura elitista y paternalista del sistema, la percepción del rol del paciente como subordinado del clínico; por el contrario, el acceso a la información sobre el diagnóstico y tratamiento recibido, la escucha activa, y animar al paciente expresar sus dudas se revelan como elementos útiles para evitar el error clínico. Se están promoviendo campañas para que el paciente se preocupe de los cuidados que recibe, no dé nada por sentado y se sienta libre de expresar sus dudas y preocupaciones. 
Replantea una clara desviación del paternalismo hacia el modelo de autonomía que nos deja abiertos varios interrogantes: 
-¿Debemos conceder este margen de responsabilidad propia al paciente? Tenemos que pensar en el posible estado de ansiedad e incertidumbre al que se vería sometido (un rol que quizás no quiera adoptar), y el posible cambio de actitud del clínico hacia una ligera despreocupación. ¿Es un simple mecanismo para tirar balones fuera y sentirnos más cómodos con nosotros mismos debido al reparto de responsabilidades? Personalmente, creo que dar la posibilidad al paciente de involucrarse es una responsabilidad intrínseca al ejercicio de la medicina, y no debe ser sustitutiva del trabajo exhaustivo y la responsabilidad propia, sino complementaria del mismo.
-¿Existe otro componente de error más allá de no recordar un dato relevante en la historia clínica a la hora de poner medicación? Y con esto me refiero al componente de la comunicación con el paciente, que podría revelarse como una solución para evitar el error desde el principio.
-¿Hasta qué punto subestimamos las capacidades del paciente o sus familiares? Yo sólo soy estudiante, actualmente rotando en el servicio de Medicina Interna, y en sólo una semana he visto un caso en el que un familiar se ha 'atrevido a desafiar las palabras del médico’, evitando que le administraran clavulánico, medicamento al que el paciente era alérgico (y salía claramente reflejado en la historia clínica, que pasó por alto al médico). Puede que no lleven años de experiencia a sus espaldas, pero tienen una ventaja sobre nosotros: el interés en su salud es un asunto personal, y por ello le dedican una atención superior. 
¡Me gustaría conocer vuestra opinión!
Un abrazo,
Maribel Valiente

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