miércoles, 5 de noviembre de 2014

Comité por el Deporte y la Vida Saludable

Estimados/as Socios/as:
El directorio de la Sociedad ha acogido el planteamiento del Dr. Jorge Arias respecto a la creación de un Comité por el Deporte y la Vida Saludable, que permita generar recomendaciones desde la Medicina Familiar sobre la temática de la actividad física y una nutrición saludable. Buscamos con ello generar un grupo de referencia en el tema, ayudando a posicionar a la especialidad. 

Para su funcionamiento se plantean reuniones presenciales cada dos meses, donde se pueda realizar el trabajo de revisión de evidencia y generación de recomendaciones.

La primera reunión del Comité se realizará el día sábado 29 de noviembre en la Sede de la Sociedad, a las 11hrs.

Quienes deseen participar de este Comité, les agradeceremos inscribirse de modo de poder contactarlos:

Enviamos adjunto documento con los objetivos y plan de trabajo del Comité.

Dr.Jorge López G.
Comité Difusión - Sociedad Científica de Medicina Familiar y General de Chile
Médico Familiar

¿Por qué le llaman ansiedad cuando quieren decir vida?

Tomado de Mediblog de Familia

En estos tiempos que corren, y llevan corriendo ya tiempo, son muy frecuentes las consultas del tipo “no puedo dormir”, “estoy fatal de la ansiedad”, “tengo mucha angustia”, “a ver si me manda algo para los nervios”…



Evidentemente, en algunas ocasiones, podemos hablar un cuadro de ansiedad pero ¿en cuantas de ellas estamos hablando simplemente de un proceso de adaptación o de reacción a unas circunstancias vitales nuevas o complicadas?
En esta y siguientes entradas, trataré de analizar cómo podemos afrontar estas circunstancias tan frecuentes medicalizando lo menos posible, evitando la “medicalización de la vida” porque, Pastillas las justas
Vengo a que me mande algo para dormir, que últimamente no pego ojo.
¿Y qué es lo que le quita el sueño?
Uy… no sé, imagino que los problemas, que llevo un año que no veas entre lo de estar sin trabajo, los niños, la enfermedad de mi padre…
Parece lógico que con tantas preocupaciones pueda ser difícil conciliar bien el sueño, ¿no? Eso es como ocurría el día antes de un examen…
La verdad es que sí. La cabeza, que no para…
¿Sí?. ¿Le ocurre que, por las noches, al meterse en la cama empieza a darle vueltas a la cabeza y a pasar todos los problemas uno tras otro?
¡Así me paso toda la noche!
Suele ocurrir, ¿sabe lo que pasa?. Que a veces durante el día queremos evitar pensar en esas cosas que nos preocupan, que nos angustian, tratamos de “no pensar”… y en cuanto acaban las distracciones ¡zas! el cerebro empieza a recuperar el tiempo perdido.
Ya…
¿Cuando fue la última vez que se paró un rato durante el día, sentado en una mesa, con papel y lápiz, a pensar sobre esos problemas que le preocupan, a analizarlos y a ver posibles soluciones o tomar decisiones concretas?
¿Sentarme a pensar? No.
Suele ser útil. Siéntese un rato, parece razonable que de las 24 horas que tiene el día dediquemos al menos 20 o 30 minutos (¡qué menos!) a pensar sin distracciones en esos aspectos que más nos preocupan de nuestra vida. ¡Y así poder tomar decisiones!. Si no lo hacemos, por la noche, cuando estemos bajos de guardia, el cerebro lo hará por nosotros…
Eso sí
Con un problema, ¿se ha dado cuenta de que le pensamiento ese de la noche que no le deja dormir, además es como un círculo vicioso, se repite una y otra vez y no lleva a nada?
Sí, es angustioso, por eso no puedo pegar ojo.
Pues le invito a que lo haga, busque ese rato, escriba en un papel cada una de sus preocupaciones y analícelas: posibles soluciones, pros y contras, qué opciones reales tengo… qué voy a empezar a hacer mañana mismo para empezar a sentirme mejor.
Vale, lo haré.
Creo que puede ayudarle.
Y, por si una noche no hay manera, ¿puede mandarme alguna medicación?
Le invitaría a seguir los consejos para dormir bien, quizá darse esa noche una ducha caliente, tomar una infusión… y, en último caso, tomar una medicación sabiendo que no debe ser algo habitual, porque son medicaciones que generan dependencia y, a la larga pueden traer problemas.
Gracias, doctor… 
Hablamos en 2 ó 3 semanas y me cuenta cómo va.

“No pienses en cómo arreglar tu insomnio, piensa qué es lo que te quita el sueño”

martes, 4 de noviembre de 2014

Expectativas de los pacientes cuando acuden a consulta de atenciòn primaria y que piensan los médicos de eso

 Tomado de Seminarios de Atenciòn Primaria
Este artículo, del que es co-autor Enrique , es un buen ejemplo de los miedos, la práctica de medicina defensiva, la incertidumbre y las expectativas de los pacientes y los propios médicos en la consulta diaria. A destacar ,por ser muy  ilustrativa, la Figura 1 que pone de manifiesto la importancia de la comunicación y la información en las consultas de primaria, que favorece a su vez el esperar y ver en contra de medidas más inmediatas (el por si acaso, los miedos), que evidencia las diferentes prioridades de médicos y usuarios, siendo el tratamiento médico una prioridad menor. Más interesante y centrado en la temática de este seminario es ver como recetar ,pedir pruebas y derivar no suele ser tan importante para los usuarios como para los médicos y como estos últimos están sometidos a la tiranía de un diagnóstico (80% de los médicos lo consideran importante frente al 40% de los usuarios).
Tiene “truco” por eso conviene su lectura completa. Qué pena no haber hecho un grupo control con los  docentes y poder ver diferencias o similitudes en comportamiento.  Aún así es un buen ejemplo de cómo se maneja incertidumbre y como poder planificar la formación de los futuros médicos en este aspecto concreto que compete a Juan es este seminario.

Paco

Probablemente no sea nada

Se presentan dos casos clínicos de Mikel Baza sobre la solución a la incertidumbre Se resuelve incertidumbre descargando responsabilidades No es fácil trabajar en APS Dr Juan Gervas Tomado de Siap 2014

lunes, 3 de noviembre de 2014

Conociendo a médico de familia ;Carolina González Reyes (10)


Carolina González Reyes

En resumen, ¿a qué se dedica actualmente?

Estoy dedicada a la Docencia, principalmente de pregrado. Siempre tengo tiempo para atender mis pacientes, aunque cada vez más escaso.

¿Por qué quiso ser médico familiar?

Porque me gusta ver a la persona en su integralidad y en continuo, además de aportar a mi país en mejorar las condiciones de su población

¿Cómo lleva a la práctica la medicina familiar en su vida?

Tratando de conocer a las personas que me rodean más allá de su individualidad, preguntando también de su contexto familiar, social, cultural y espiritual. En resumen, conocer a los que me rodean en forma integral.

¿Cómo sueña la medicina familiar en un futuro en Chile?

La sueño como una especialidad valorada por los pacientes y por los pares, lo que facilita la coordinación en red, para que nuestros pacientes se vean beneficiados con una buena atención.

Bien por la Católica

por Jaime Mañalich - 28/10/2014 - 04:00
LA PONTIFICIA Universidad Católica de Chile ha anunciado que acortará la carrera de Medicina de siete a seis años. El prestigio de la UC, evaluada como la mejor universidad de Latinoamérica, le permite tomar decisiones fundadas en la experiencia e iluminadoras para el país. Una decisión de esta magnitud está avalada por un profundo proceso de reflexión. Es posible que la decisión se explique, en parte, porque la mayoría de los médicos graduados en “la Católica” siguen el camino de una especialidad. Sin embargo, en lo fundamental, importa reconocer en este gesto de vanguardia que las mallas curriculares deben ser revaluadas y modernizadas de acuerdo a las necesidades del país, asunto difícil en la cultura universitaria. 
El perfil de la salud está cambiando rápidamente en Chile. Hoy, la carga de enfermedad está vinculada a enfermedades crónicas, destacando los cuatro jinetes del Apocalipsis: hipertensión arterial, diabetes, obesidad y depresión. Pero nuestras escuelas siguen graduando profesionales con una visión centrada en el hospital, un lugar no natural para el entendimiento del paciente y su entorno, según M. Foucault, y preparándose para lo que Chile ya no necesita: un médico general de zona multipropósito que trabaja solitariamente en una localidad apartada. Un atraso de 40 años.
Siguiendo el ejemplo de la PUC, otras escuelas de Medicina del país se animarán a reflexionar mirando a nuestros ciudadanos, afuera de sus altos muros.
La formación para el manejo de enfermedades crónicas a nivel de salud primaria es la prioridad. Ello debería traducirse en zonas o comunas asignadas a una casa de estudio para un manejo poblacional, en lugar de hablar de “campos clínicos” sólo en referencia a un hospital; aumentar significativamente, con la tutela correspondiente, las rotaciones por consultorios durante el pregrado; crear becas para programas de formación en medicina familiar que representen el 25% de los 1.000 cupos comprometidos cada año; remunerar a los médicos de familia como verdaderos especialistas, materia en la que ya hay grandes avances. Incluso, se podría llegar a considerar que de los dos años de internado convencional, al menos uno, completo, sea servido a nivel de la salud primaria.
Se debe recordar que el déficit de médicos en la atención primaria se estima en al menos 1.500 profesionales a jornada completa. Un cálculo más exigente, realizado por IPSUSS, lo fija en 4.000, al considerar que el envejecimiento acelerado de la población, el crecimiento económico, mejores políticas de protección social y una mejor resolutividad hacen crecer la demanda por estos servicios.
Las últimas encuestas CEP y Cerc señalan que los problemas de salud son el motivo más importante de agobio en la población. Incluso, consideran -mayoritariamente- que los recursos adicionales de la reforma tributaria deberían destinarse a estas necesidades.
¡Bien por la Universidad Católica! Es un campanazo de cambio y una señal de esperanza para quienes no pueden esperar: los más pobres, los más ancianos y los más enfermos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Que es la promoción de salud?


¿Que es la promoción de Salud?



Autor: Dr. Andrés Glasinovic , Médico Familiar, mención Adulto UC
@aglasinovic

La promoción de Salud es el proceso mediante el cual las personas, familias y comunidades logran mejorar su nivel de salud al asumir un mayor control sobre sus determinantes. Se incluyen las acciones de educación, prevención y fomento de salud, donde la población actúa coordinadamente en favor de políticas, sistemas y estilos de vida saludables, por medio de la abogacía, empoderamiento y construcción de un sistema de soporte social que le permita vivir más sanamente
La Declaración de Jakarta (OMS, 1997) afirma que existe clara evidencia que enfoques que combinan éstas áreas son más efectivos que enfoques únicos; las personas deben ser el centro de los procesos de toma de decisiones y acciones en promoción de salud para que sean efectivos; el acceso a la educación e información es esencial para lograr una efectiva participación y empoderamiento de las personas y comunidades.
La 7ª Conferencia Global en Promoción de Salud de la OMS llevada a cabo en Nairobi, Kenia el año 2009 realiza un “Llamado a la Acción” que identifica estrategias y compromisos claves que se requieren para cerrar la brecha de implementación en salud y desarrollo a través de la promoción de la salud.
Los 5 mensajes claves que entrega esta conferencia son:
1. Fortalecer liderazgos y fuerzas de trabajo
2. Situar la promoción de la salud como línea central
3. Empoderar comunidades e individuos
4. Ampliar/Realzar los procesos participativos
5. Construir y aplicar el conocimiento

Telemedicina en Cesfam Cristo Vive

sábado, 1 de noviembre de 2014

Soy una apasionada de la Medicina Familiar

Tomado de Escambray

Aunque han pasado tres décadas desde que se sentó por vez primera en una consulta, aún a Maricel Hernández le ronda la misma pasión del primer día



Todavía en Fomento, aquel pueblecillo en ciernes que la estrenaba como médico, muchos recuerdan hasta sus preferencias más triviales: “Venga, doctora, tome el café aquí que a usted le gusta bien caliente”. Han pasado 30 años. Y por aquel tiempo Maricel Hernández dejaba a un lado la especialidad de Pediatría, que tenía asignada en el sexto año de la carrera de Medicina, para enrolarse en la entonces utopía de Fidel del programa del médico y de la enfermera de la familia y convertirse en una de las iniciadoras de esa experiencia en la provincia. Era solo el principio. Todo, o casi todo, en su vida ha sido una cuestión de retos.
Quizás por intrepidez o por esa capacidad suya —probada desde que tenía apenas una veintena de años— de calar en la gente. De lo contrario, no hubiese podido pasar tantos años auscultando cada problema de salud de este territorio, primero al frente del Policlínico Sur; luego como directora Municipal de Salud en Sancti Spíritus; más tarde en el departamento de Atención Primaria de Salud de la Dirección Provincial de Salud, en la vicedirección de Medicamentos y después como vicedirectora de Asistencia médica de la provincia.
Detrás del buró ha estado mucho o lo suficiente como para que todavía cuando llegue a un lugar las personas se pongan de pie, pese a que ahora sea una subordinada más.
No son los únicos. Si fuese a calcarla en líneas debería admitirlo antes: más de una vez a mí también me ha impresionado ese rictus de autoridad.
“Estar preparado para lo que haces es lo que te da autoridad, es lo que te da respeto —confiesa—. El respeto no se impone, se gana con conocimiento, con respeto al prójimo. Dicen mis compañeros que era muy exigente de jefa, pero, bueno, siempre con ética. Yo no me arrepiento de lo que hice; hoy me siento con una tranquilidad tremenda porque digo: le entregué a la Salud Pública todos los años de mi vida para que tuviera logros, avanzara y no me arrepiento porque en la etapa que dirigí tuve resultados, al igual que la provincia, y todo eso era en bien de la población”.
Ni en aquellos días de llevar sobre sus espaldas no pocas responsabilidades temió por anquilosarse entre reuniones e informes, acaso porque nunca dejó de ver pacientes en la consulta que mantuvo a capa y espada —según dice—, de superarse profesionalmente y hacerse máster en Ciencias de la Educación Superior, especialista de segundo grado en Medicina General Integral, profesora auxiliar… y enseñar; “porque me gusta compartir lo que sé y que la gente aprenda a hacer las cosas bien. Todo eso requería de un esfuerzo extraordinario, pero siempre me gustaba que cuando fuera a dirigir o a exigir yo pudiera ser ejemplo”.
Maricel brinda atención médica a unos 1 500 pacientes distribuidos en 10 microáreas.
Mas, la vida suele devenir, a veces, un inequívoco retorno al punto de partida. Y aunque Maricel jamás ha vuelto a ser la doctora aquella que fue en Fomento —como se atreve a revelar—, por esos caprichos del destino ha saldado quizás una deuda consigo misma: volver a ser médico de la familia.
Hace poco más de un año, cuando puso un pie en aquel caserío brasileño, ni los más viejos recordaban haber visto una doctora así, en cuerpo y alma, por aquellos lares todos los días de este mundo. Hasta entonces Barrigada de Aníbal, comunidad del municipio de Umburanas, en el estado brasilero de Salvador de Bahía, no era más que un recodo olvidado, uno de esos tantos pueblos únicamente trascendentes por el lodo rojizo que se pega cuando se anda por ahí de paso o por aquel lago revuelto del que sale el agua hasta para beber o por esos niños descalzos que pican piedras a la vera del camino.
“Estoy trabajando en un consultorio situado en un municipio de extrema pobreza, como se clasificó, donde la gente es muy humilde, no tiene empleo, los niños no van a la escuela; una comunidad bien difícil socialmente, pero muy fácil de trabajar porque está virgen”.
No lo había vivido ni en Venezuela ni en Guatemala —donde estuvo antes de misión—, por eso le costó acostumbrarse a aquellas caritas infantiles que se asomaban del otro lado del cristal del comedor del consultorio para esperar las sobras del almuerzo o ver a un paciente convulsionar mientras la doctora brasileña lo observaba, sin tocarlo, desde la puerta de la consulta. Desde entonces, a Maricel comenzó a dolerle Brasil.
“Lo peor es que ni ellos entienden la situación real que tienen. Lo más difícil fue cuando llegué al consultorio tener que acostumbrarme a trabajar con un equipo que yo veía como que el paciente y los problemas de salud de la comunidad no eran lo fundamental, sino lo que le pagaban y eso me chocó mucho, al igual que ver a los niños picando piedras para sustentar a su familia y no ir a la escuela. Era muy difícil tener que remitir un paciente dos horas de camino y cuando llegara que el médico no lo mirara…”.
Y sin advertirlo la insensibilidad se fue trastocando. Pudo comenzar a cambiar desde el día aquel que la doctora Maricel se le plantó delante al prefecto para exigirle por el techo prometido para vivir o cuando paró la consulta para curarle la pierna a un señor ante la impavidez de la licenciada en Enfermería —porque ese no es su trabajo— o los mediodías sin almorzar por tal de no seguir haciendo esperar a quienes habían caminado hasta 10 kilómetros con los niños enfermos en brazos para atenderse.
“Yo tenía un paciente con una herida abierta y lo curaban una vez a la semana y empecé a irlo a curar todos los días a la casa y cuando ellos me vieron empezaron a ir conmigo. Comencé a hacer visitas domiciliaras y el primer día que llegué a una casa se armó un corre-corre horrible y cuando entramos todo el mundo estaba parado en atención, porque nunca habían visto un médico en la casa, pero empecé un ritmo de trabajo de todas las semanas ir a una comunidad y el equipo a acompañarme.
Comencé a hacer visitas domiciliaras y el primer día que llegué a una casa se armó un corre-corre horrible y cuando entramos todo el mundo estaba parado en atención, porque nunca habían visto un médico en la casa, pero empecé un ritmo de trabajo de todas las semanas ir a una comunidad y el equipo a acompañarme.
“Allí se remitía todo al hospital que está a dos horas de camino y en el año que estuve remití solo dos pacientes con fracturas. En ese lapso diagnostiqué un 11 por ciento más de hipertensos y un 4 por ciento más de diabéticos que no se sabían que padecían la enfermedad. En ese tiempo diagnostiqué tres pacientes con cáncer, que pensaban era otra cosa, y había una mujer con un cáncer de mama que llevaba mucho tiempo con una nodulación y no se había atendido rápidamente, le indiqué los exámenes y ya se pudo operar.
“También recuerdo a un joven de 30 años que no podía caminar; y era por gota y nadie lo había tratado y en 15 días resolvió su problema después de llevar meses en muletas. Y a un niño con una epilepsia que hacía un movimiento raro y era una convulsión y creían que eso era normal. Pero no solo en cuanto a la atención médica, también me acerqué a la asociación de moradores de la comunidad y logramos que seis de aquellos niños en edad escolar que picaban piedras se incorporaran a la escuela… Al final dije: sí cambié cosas en Brasil”.
A unos 1 500 pacientes distribuidos en 10 microáreas les brinda asistencia médica. Algunos la esperan ya a las puertas del consultorio solo para saludarla, otros la interpelan los domingos en la feria y algunos se esfuerzan el día que toca su casa para tener en la mesa, al menos, un jugo para brindar.
Pero Maricel no supo de golpe de todas las gratitudes que ha ido dejando en Brasil. Lo descubrió un día de agosto, sentada en una de las butacas de su casa espirituana en medio de sus vacaciones. Le llegó en aquellos trazos de la enfermera brasileña que en un español maltrecho le pidió: “Llévele esta carta a su hija”.
Allí en la sala de su casa leyó las palabras nunca antes pronunciadas: “Querida Mayana con mucho placer te escribo esta carta para contar la adorable experiencia que tuve al lado de tu madre. De ella aprendí a amar, aprendí a admirarla como ser humano, ejemplo para todo lo que hacíamos acá, principalmente en nuestro país tan capitalista donde las personas no piensan en ayudar al prójimo.
“Lo que más me ha enseñado Brasil es que, pese a imperfecciones, nosotros tenemos un sistema de salud único, porque el gigante suramericano tiene un guion bueno, pero una puesta en escena fatal. He aprendido que tener una gran economía no importa si no se sabe distribuir bien los recursos y comprobé, además, que los cubanos marcamos la diferencia por la consagración para atender a un paciente.
“Olvidé de contar que estoy embarazada y su mamá va a ser la madrina de mi hija, pero ahora le voy a decir algo que su mamá no sabe todavía: mi niña se va a llamar Mariana Mayana y así siempre que yo llame a mi hija recordaré a esa médico cubana que estuvo a mi lado y me enseñó tanto por su gran amor, por su gran simplicidad, por su gran humanismo, por su gran sencillez”.
Solo entonces, con los ojos nublados, la profe Maricel —como le nombran quienes la conocen y la respetan— pudo confirmar que las mejores huellas trascienden en el alma.
Ha sido un aprendizaje recíproco, porque aun luego de tres décadas aliviando dolores, Brasil le ha mostrado a Maricel no pocas llagas y unas cuantas enseñanzas. Tanto, que hasta le ha permitido volver a experimentar el mismo desvelo de aquellos días en Fomento, cuando comenzaba a crecer como la mujer arriesgada que es.
“Lo que más me ha enseñado Brasil es que, pese a imperfecciones, nosotros tenemos un sistema de salud único, porque el gigante suramericano tiene un guion bueno, pero una puesta en escena fatal. He aprendido que tener una gran economía no importa si no se sabe distribuir bien los recursos y comprobé, además, que los cubanos marcamos la diferencia por la consagración para atender a un paciente. Pero lo más que le agradezco a Brasil es que me hizo volver a ser médico de familia y eso ha sido lo máximo porque me gusta, porque soy una apasionada de la Medicina Familiar”.

Conociendo a médico de familia; Paulina Millaray (9)

En resumen, ¿a qué se dedica actualmente?

Atención clínica en un CESFAM de la comuna de Los Andes (V Región), atiendo pacientes a lo largo del ciclo vital, diversidad de programas, con enfoque biosicosocial en la medida que la asistencialidad lo permite, obviamente menos de lo que quisiera. También participo en trabajo comunitario y algunas labores de gestión del modelo.

¿Por qué quiso ser médico familiar?

Primero durante mi formación de pregrado me di cuenta que no me agradaba el trabajo en sala, hospitalizados, pacientes críticos ni urgencia. Lo que si amaba era el contacto directo con el paciente, sentarme en al borde de su cama y conocer su historia, educar, orientarlos en su proceso de salud enfermedad, atender a los familiares, etc., cosas que el resto de mis compañeros muchas veces evitaban.


¿Cómo lleva a la práctica la medicina familiar en su vida?

La medicina familiar cambió mi vida, cambió mi concepto de ver y enfrentarme a distintas realidades. Fue un proceso de crecimiento que aún se mantiene. La medicina familiar abrió mi capacidad de ver la vida con otro cristal.


¿Como sueña la medicina familiar en un futuro en Chile?

Menos asistencialidad, más promoción, más prevención, más trabajo comunitario.
Valorados y respetados por el resto del equipo de salud principalmente por nuestros colegas "especialistas", y sobretodo reconocidos por nuestros pacientes como su médico de cabecera.