Autor: Jorge López Gálvez, Médico Familiar
Director Sociedad Científica de Medicina Familiar y General de Chile
@jorgelopezg
Hoy apareció publicado en La Tercera una iniciativa de Asofamech (Asociación de Facultades de Medicina de Chile) dirigida a reducir el déficit de médicos en la atención primaria de nuestro país. Según lo que consigna la prensa, la solución es un fortalecer la formación en atención primaria durante el pregrado y un período obligatorio de Atención Primaria de un año que les permita puntaje para la especialización o menor tiempo de devolución de la misma.
Sinceramente espero que se trate de una propuesta en desarrollo, pues así como se propone lo que se observa es que los Decanos de nuestras Facultades de Medicina siguen viendo la atención primaria como un mal necesario por el que los médicos tienen que pasar para acceder a algo mejor. La formación médica en Chile sigue teniendo falencias sustanciales en el manejo de los principales problemas que presenta la población, y si bien se agradece que Asofamech plantee que existe ese problema, la solución propuesta de que médicos no entrenados en APS lleguen por un año a atender -quizás con entusiasmo, quizás por obligación- pero lamentablemente cometiendo errores múltiples en el camino, para que solo cuando ya hayan entendido algo de la atención primaria postulen a sus cupos de formación de postrado y lleguen a la ansiada especialidad.
Frente a estos planteamientos me surgen algunas dudas: ¿Dónde quedan las personas a quienes debemos atender? ¿Qué ocurre con principios básicos de la atención primaria de calidad como la continuidad del cuidado? Claro, pues estamos hablando en términos numéricos pero olvidamos preguntarle a los usuarios qué opinan de que su médico -en teoría su médico de cabecera, quien debiera acompañarlo a lo largo de su vida, se vaya cada año.
¿Cuándo podrá ser así la atención primaria realmente efectiva si quienes debieran liderar los equipos son recién egresados que cambian cada año? Los equipos de salud han sostenido la atención primaria chilena por años, pero necesitan un profesional con un entrenamiento y un conocimiento más acabado.
Más aún, ¿Cómo es posible que la academia no sea capaz de mencionar a la medicina familiar como la estrategia fundamental que tienen en su poder para reducir la rotación de médicos y mejorar la calidad de la atención? Existe evidencia tanto internacional como nacional que indica que los resultados de incorporar a médicos familiares a la atención primaria brinda resultados sustancialmente superiores al sistema sanitario. Modelos sanitarios que son imitados por nuestro país se basan en la presencia de este especialista, sin embargo las Universidades -6 de las cuales actualmente forman médicos de familia- deciden omitir esta información.
Si deseamos fortalecer la APS lo que necesitamos no sólo es suplir los cupos de médicos, es que quienes llenen esas plazas vacantes sean los profesionales más aptos para el cargo. Médicos Familiares, y Médicos Generales con alma generalista con amor por la APS, con deseos de mantenerse en sus centros de salud y que ojalá puedan acceder a formación como Médicos de Familia.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Un llamado con evidencia a fortalecer la APS en Chile
Autor: Dr. Andrés Glasinovic
P, Médico Familiar UC, encargado del comité de abogacía por la medicina familiar y las políticas públicas de la sociedad chilena de medicina familiar, voluntario de la corporación acercando salud y docente de medicina familiar. Twitter: @aglasinovic
Según la conferencia de Alma
Ata el año 1978, la atención primaria de salud (APS) se define como la
asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticas,
científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos
los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un
costo que la comunidad y el país puede soportar, en todas y cada una de las
etapas de su desarrollo .
A pesar de la robusta
evidencia científica que avala la necesidad de priorizar la estrategia de
atención primaria de salud, vemos que en general, la mayor parte de los recursos van
fortalecer el nivel secundario y terciario, o sea, la actividad hospitalaria,
dejando en un segundo plano el aporte hacia la atención de salud que se brinda
en consultorios, postas rurales y servicios de atención primaria de urgencia del
país.
Es por esta razón, que mediante este artículo y la difusión en este twitterazo este Domingo 29 de Noviembre del 2015, queremos contribuir a concientizar a nuestra sociedad chilena, en especial a los pacientes,
profesionales de la salud, académicos, políticos y medios de comunicación,
acerca de los beneficios para la salud del país que significan fortalecer la atención primaria y
darle la prioridad que se merece.
¿Porqué fortalecer la
atención primaria de salud?
1.
Mejores resultados
en salud: Varios estudios liderados por la Dra Barbara Starfield, muestran que
los países con mejor puntaje de atención primaria, logran mejores resultados
salud, tales como disminución en la
mortalidad prematura, mortalidad infantil, discapacidad, insatisfacción de los usuarios.
2.
Mayor
resolutividad en salud: El aumento de los médicos especialistas en APS, osea,
los médicos de familia, se traduce en una reducción en hospitalizaciones tanto
por causas agudas como crónicas, interconsultas al nivel secundario y consultas
a los servicios de urgencia.
3.
Menores Costos: El
invertir más en la atención primaria, en especial el hecho de contar con más
médicos de familia que atienden en este nivel, provoca una mayor eficiencia del sistema, dado que se usan menos recursos en total, al ahorrarle al sistema que
el paciente gaste más en los niveles secundarios de atención.
4.
Mayor equidad:
Aumentar el per cápita en APS, tiende a favorecer directamente a los pacientes
más desprotegidos del sistema, es decir, aquella población socioeconómicamente más
vulnerables , envejecidas y con peor estado de salud que son los beneficiarios
del fondo nacional de salud (FONASA), permitiéndoles un mejor acceso a los
cuidados primordiales de salud.
Evidencia
disponible en link: https://docs.google.com/presentation/d/1w1YSwTPhVy3umQNL70cflC0u6oiDrrZGoqhvjPPb4lw/mobilepresent?pli=1
Pacientes que lloran y otras consultas sagradas. Seminario de Innovación en Atención Primaria, nº 31.
Todas las consultas son sagradas, pero las hay que todavía lo son más como las consultas sobre el inicio y el final de la vida, las consultas sobre cambios de estado de vida, las consultas sobre situaciones extremas de violencia (violación, por ejemplo) y sociales (hambre, por ejemplo) y otras. Entre ellas, las consultas en las que los pacientes lloran, que son relativamente frecuentes (8 por mil) pero no se suelen considerar ni en enseñanza ni en investigación. A estas consultas se dedicará el Seminario de Innovación, con el objetivo de mejorar la práctica clínica. La inscripción, desde el 1 de septiembre de 2015 y hasta el 15 de enero de 2016 (preferible, a más tardar, antes del 1 de diciembre de 2015).
viernes, 27 de noviembre de 2015
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Riesgos de los AINE en pacientes que reciben tratamiento antitrombótico
Conclusiones
En pacientes tratados con antitrombóticos, el uso de un AINE implica un aumento del riesgo de trombosis, y también del riesgo de hemorragia. Con el fin de evitar esta interacción, conviene:
• Limitar el tratamiento anticoagulante a los pacientes con fibrilación auricular que tengan un riesgo alto de ictus, y evitarlo en los que tienen 1 o 2 puntos en la escala CHA2 DS2 -VASc.
• Evitar en lo posible el uso de AINE en pacientes con patología cardiovascular, y sobre todo en los que reciben tratamiento con un anticoagulante o con un antiagregante plaquetario.
• Si es imprescindible el AINE, es de elección el naproxeno, y hay que iniciar el tratamiento con una dosis baja. Diclofenac, aceclofenac y celecoxib deben ser evitados en cualquier paciente con riesgo cardiovascular.
• Si el paciente toma un AINE, se debe comprobar que realmente le alivia el dolor u otros síntomas en aquel paciente, y establecer la dosis mínima eficaz.
Mira estudio completo aquí
lunes, 23 de noviembre de 2015
sábado, 21 de noviembre de 2015
jueves, 19 de noviembre de 2015
martes, 17 de noviembre de 2015
domingo, 15 de noviembre de 2015
LA MEDICINA DE FAMILIA ES MUY DIFICIL
Muchas personas, entre ellas muchos compañeros especialistas hospitalarios, pueden pensar que es muy fácil ser médico de familia, ya que nos limitamos a diagnosticar las patologías fáciles y si tenemos dudas solicitamos a los compañeros del hospital que ellos lleguen al diagnóstico o mejoren el tratamiento. ¡Nada más lejos de la realidad!.
La semana pasada, comentábamos en el pequeño hueco del café lo complicado que es lo que hacemos en nuestras consultas de Medicina de Familia: Lo complicado que es enfrentarnos paciente tras paciente, a la incertidumbre de tomar decisiones en pocos minutos sobre la salud de las personas, a la dificultad de hacer diagnósticos con la historia clínica y la exploración física y a indicar tratamientos asumiendo las posibles dudas que se plantean.
Lo complicado que es estar valorando a un paciente anciano por cuadro de hematuria postraumático y que al realizar una ecografía abdominal detectemos un aneurisma de aorta toracoabdominal. Lo complicado que es ver a un paciente diabético que esta noche tuvo un "pellizco" en el pecho de 4 horas de duración con nauseas y sudación y convencerlo de que es interesante, a pesar de que el electrocardiograma no indicaba signos claros de cardiopatía isquémica aguda, que acuda al hospital para descartarla.
Terminó en la UCI con más de 1900 de Troponina. Lo complicado que es ver a un paciente de treinta y tantos años que acude por cuadro de tos y malestar y que tras auscultarlo y detectar una disminución del murmullo vesicular en base derecha, se le realice una Rx de Tórax y se detecte un ensanchamiento de mediatizo y derrame pleural.
El paciente está siendo tratado por un Linfoma. Lo complicado que es que acuda una mujer postmenopausica con un solo sangrado vaginal y que termine siendo diagnostica de cáncer de endometrio.
Ser Médico de Familia NO ES FÁCIL, pero seguro que es "lo mejor que puedo ser".
Francisco Jose Guerrero Garcia en 20:25 Tomado del Campo del Guerrero
La semana pasada, comentábamos en el pequeño hueco del café lo complicado que es lo que hacemos en nuestras consultas de Medicina de Familia: Lo complicado que es enfrentarnos paciente tras paciente, a la incertidumbre de tomar decisiones en pocos minutos sobre la salud de las personas, a la dificultad de hacer diagnósticos con la historia clínica y la exploración física y a indicar tratamientos asumiendo las posibles dudas que se plantean.
Lo complicado que es estar valorando a un paciente anciano por cuadro de hematuria postraumático y que al realizar una ecografía abdominal detectemos un aneurisma de aorta toracoabdominal. Lo complicado que es ver a un paciente diabético que esta noche tuvo un "pellizco" en el pecho de 4 horas de duración con nauseas y sudación y convencerlo de que es interesante, a pesar de que el electrocardiograma no indicaba signos claros de cardiopatía isquémica aguda, que acuda al hospital para descartarla.
Terminó en la UCI con más de 1900 de Troponina. Lo complicado que es ver a un paciente de treinta y tantos años que acude por cuadro de tos y malestar y que tras auscultarlo y detectar una disminución del murmullo vesicular en base derecha, se le realice una Rx de Tórax y se detecte un ensanchamiento de mediatizo y derrame pleural.
El paciente está siendo tratado por un Linfoma. Lo complicado que es que acuda una mujer postmenopausica con un solo sangrado vaginal y que termine siendo diagnostica de cáncer de endometrio.
Ser Médico de Familia NO ES FÁCIL, pero seguro que es "lo mejor que puedo ser".
Francisco Jose Guerrero Garcia en 20:25 Tomado del Campo del Guerrero
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