viernes, 1 de abril de 2016

Conociendo al Médico de Familia:Dr Julio Montero

 

¿A QUE SE DEDICA ACTUALMENTE?

Actualmente trabajo como Médico Familiar en el Centro de Salud Familiar “Piedra del Águila” de la ciudad de Angol, IX Región de la Araucanía. Como médico del Sector Amarillo realizo atención médica a enfermos agudos y crónicos en en centro de salud, atención en domicilio a usuarios dependientes severos, visitas domiciliarias integrales a algunos casos de mayor complejidad que son abordados por el equipo de sector, consejerías de familia en dupla, y funciones de gestión clínica. Este año estamos trabajando para poder implementar la formación de más médicos de familia en nuestro centro con el fin poder contar con recurso humano adecuado en calidad y cantidad, ya que nuestra comuna, al igual que la gran realidad de la APS, no cuenta con un equipo de médico de familia estable en todos los sectores, y existe gran rotación profesional. Llevo 10 años en la APS y sé que es imposible hacerme cargo de 7000 personas en sus necesidades de atención médica primaria, por lo que nos propusimos como meta estratégica básica lograr formar especialistas en la comuna aumentando así las posibilidades que posteriormente se queden trabajando en la comuna, y así combatir la brecha de médicos APS.

¿POR QUÉ QUISO SER MÉDICO FAMILIAR? Desde la edad preescolar me sentía atraído por conocer cómo funcionaban las cosas, los aparatos mecánicos, eléctricos, electrónicos, etc. Era mi pasatiempo “arreglar” estas cosas, como una radio vieja o una ampolleta quemada; así como también construir cosas tal como telescopios, mejoras a la bicicleta,etc. Con el tiempo, me dí cuenta que los seres biológicos eran más complejos que las máquinas y me atrajo mucho el conocer “cómo funcionan los seres vivos”, y obviamente detrás de esto, estaba el interés de aprender a “arreglar” estos seres vivos, con su irreproducible belleza. Durante la niñez sufrí lo que ahora puedo reconocer como rinitis crónica mixta, y asma intermitente, lo que me hizo tener contacto con pediatras y un otorrinolaringólogo. Fue tal mi gratitud al ver que el otorrinolaringólogo me había sanado lo que nadie había logrado, que estaba decidido a estudiar esa especialidad. Pasaron así años, hasta que durante la adolescencia, durante una crisis ontológica me vi obligado a estudiar más allá de la biología, más allá de lo físico: la metafísica. Durante esta etapa en la que intentaba conocer “el mecanismo más profundo del ser humano” me acerqué a la medicina natural, y a la medicina tradicional china, pudiendo acceder al espacio clínico de un iriólogo-fitoterapeutareflexólogo, que trabajaba en conjunto con digitopunturistas y terapeutas reflexólogas. También tuve acceso la práctica clínica de la medicina tradicional china (acupuntura, digitopuntura, electroacupuntura, fitoterapia) así como también la magnetoterapia. También conocí otros naturistas sin formación académica que trabajaban en el área de Concepción. Durante este período probé el vegetarianismo, practiqué yoga, Tai-Chi y Chi-Kung, todo esto con el fin de encontrar la verdad detrás de la complejidad del ser humano. En esta etapa entré a estudiar a la Universidad la carrera de Medicina, en la Universidad Católica de la Santísima Concepción donde para sorpresa mía se incluía una malla curricular significativa con Ciencias Humanistas: Filosofía, Metafísica, Teología, Bioética. Así como también me sorprendió que se nos facilitó el contacto clínico desde el primer año de la carrera, lo que facilitaba entender qué era lo importante de aprender para poder ser un aporte en la salud de las personas. Despúes de terminar la Licenciatura en Medicina y comenzar los 2 años de formación profesional volvió la crisis ontológica al ver que lo aprendido en la teoría era muy difícil de implementar en la práctica, y que todo mi “castillo de habilidades y conocimientos” era destrozado por una realidad organizacional y social muy lejana a lo que era mi vocación, llegando a a cuestionarme si valía la pena seguir por ese camino: el Hospital. El Hospital aparecía ante mí no como un espacio de sanación sino mas bien como un lugar donde iban a dar los resultados de los problemas personales, familiares, y sociales. Mi mirada cambió cuando conocí la medicina ambulatoria, esa donde la persona llega caminando, buscando ayuda de manera consciente y generalmente orientada. De la mano de pediatras y matronas aprendí un ámbito de trabajo donde principalmente se intenta “cuidar la salud” más que tratar la enfermedad, donde el inicio de la tabla de diagnósticos es la etapa de desarrollo de esa persona, y su alimentación. Donde preparar una mamadera era tan importante como calcular el goteo de algún medicamento endovenoso, y donde la buena comunicación, y el buen uso de los sentidos son la principal herramienta diagnóstica. Así logré terminar la formación profesional, y durante el último año tuve contacto con los conceptos de Salud Familiar y Centro de Salud Familiar sintonizando con ellos desde un inicio al reconocer este espacio como el espacio para trabajar en lo que era mi vocación: la Salud.

¿COMO LLEVA A LA PRACTICA LA MEDICINA FAMILIAR EN SU VIDA? Esa es la parte más difícil de la tarea, ya que la sociedad no es muy saludable y no se cuida a sí misma, la profesión médica no está ajena a este problema. Por mi parte he intentado acercarme al ideal de trabajar 8 horas, vivir en familia y comunidad 8 horas, y descansar otras 8 horas lo cual ha sido épico de lograr, y todavía no lo logro. Durante mi formación profesional aprendí “como un valor” a dormir siempre menos de 7 horas, elegir alimentos que mejoren mi productividad, y priorizar la “agenda académica-laboral” por sobre la socialfamiliar-espiritual; todo esto actualmente se transforma en “malos hábitos” que están repercutiendo en mi salud. Durante los últimos años me he dedicado a estudiar temas de ciencias sociales y administración para poder lograr “gestionar mi vida” a modo de acercarme al estándar de “vida saludable” pero no he logrado la maestría. Sin embargo, poco a poco avanzo hacia la “mejora contínua”. Durante el 2010 viví una separación conyugal y fuí víctima del seísmo de febrero, enfrentando la crisis/oportunidad de “reconstruir mi vida”. Desde entonces he procurado sumar habilidades y competencias saludables a mi vida, desde hábitos de higiene oral, higiene del sueño, combatir el sedentarismo, la malnutrición, hasta fortalecer mi espiritualidad, mi rol social y familiar (Tareas de Familia), y por supuesto intentar que mi trabajo también sea saludable. De algún modo me cuesta olvidar la máxima “nadie da lo que no tiene”, y pienso que es un desafío también profesional lograr construir una vida y una familia saludable. Por esto actualmente estoy trabajando en “la modulación de mis determinantes sociales”, es decir, una especie de membrana celular o un invernadero dentro del cual “cultivar la naturaleza y la vida dentro mí, mi familia y mi sociedad”. Una de mis últimas iniciativas ha sido organizar funcionalmente los espacios físicos de nuestra casa para tener un espacio para hacer ejercicio indoor, priorizar el tiempo dedicado a mi hijo de 2 años, e ir en bicicleta al trabajo.

 ¿COMO SUEÑA LA MEDICINA FAMILIAR EN UN FUTURO EN CHILE? Básicamente sueño una medicina centrada en la salud y no en la enfermedad (Quizás me equivoqué de carrera al estudiar “medicina de las enfermedades” y querer lograr la salud desde la “medicinas” y no desde la vida misma. Pero no existe o no conozco una carrera que se centre en la salud y cultive la vida en sí misma: sueño que la medicina familiar sea esta disciplina). Con el tiempo me he dado cuenta que mi sueño de poder “mejorar” a las personas, deviene en mejorar su “nivel de conciencia” de sí mismo y de su entorno. Es decir, yo no puedo mejorar a nadie, sino facilitar que la misma persona se mejore, así como no se crean las plantas sino simplemente se cultivan. Pero así también es necesario que “los otros” que lo rodean también eleven su nivel de conciencia, y se construyan así focos sociales capaces de “permitir” que esta conciencia se “exprese” realmente en la vida cotidiana, ya que una persona sola no puede mantenerse saludable sin el apoyo de su sociedad. - Sueño con una medicina familiar dedicada a “mantener sano aquello que todavía está sano”, en una persona, familia o comunidad. - Sueño con una medicina familiar que logra tener una “estrategia de familia”: una forma de intervenir a las familias, como “familias”, no como “el contexto de una enfermedad”, siempre tratando de “mantener sano lo que esté sano”. - Sueño con una medicina familiar con un nivel secundario y terciario de salud familiar, para que las familias muy dañadas no queden simplemente desamparadas. (El administrador de salud debe considerar que todo desamparado sobreutilizará ineficazmente todos los niveles de salud e intersector.). - Sueño con una Medicina Familiar que no se sub-especialice en en etapas del ciclo vital individual, sino que se subespecialice en “niveles de intervención”: esto es, Médicos de Familia especializados en Promoción-Prevención y otros especializados en Recuperación-Rehabilitación. Este es un modo operativamente funcional, puesto que los límites del quehacer “no son los límites del conocimiento” sino los límites de la operacionalidad de las tareas: no me imagino un médico de familia mención adultos o niños haciendo trabajo comunitario promocional, tejido social intersectorial y a la vez realizando ecografías, infiltraciones e intervenciones estratégicas de familia, sin ser enormemente tensionado por la demanda asistencial y la demanda de presencia comunitaria, reuniones de coordinación, trabajo estratégico, etc.: No se puede prevenir y curar la misma cosa al mismo tiempo. Cuando la persona ya está enferma no tendrá oídos para cuidar algo que ya perdió (Salud) y sólo se centrará en el sufrimiento (Enfermedad) - Sueño con una Medicina Familiar en la que nunca más un médico de familia trabaje solo, sino en duplas subespecializadas (Al menos operativamente): - Sueño con un médico de familia en un trabajo constante de monitoreo epidemiológico y social local, generando estrategias de promoción y prevención, con alta presencia comunitaria e intersectorial, con un trabajo clínico también enfocado a a actividades de prevención. (Rol promocional-preventivo, habilidades sociológicas, medicina antropológica, social, preventiva, ocupacional, familiar preventiva, etc)= “MEDICO DE LA SALUD” - Sueño con otro médico de familia en equipo sinérgico al anterior, en un trabajo de predominio clínico enfocado a recuperación y rehabilitación, con buena resolutividad clínica, incluyendo experticia en las áreas de intervención de familia, salud mental, procedimientos médico- quirúrgicos, diagnósticos, imageneología, con un rol social enfocado al intrasector salud, coordinador de niveles de atención, apoyando en la gestión clínica, etc. (Rol recuperativorehabilitador, competencias en gestión clínica local y entre niveles de atención, habilidades médico-quirúrgicas, habilidades en procedimientos diagnósticos, gestión de la demanda asistencial, etc )= “MEDICO DE LA ENFERMEDAD”
 En resumen, sueño con una “Medicina Familiar humanizada, pensada y operacionalizada” para lograr mejorar la salud de las personas, sus familias y su sociedad, incluyendo a los médicos de familia, sus familias, sus equipos de trabajo y su comunidad. También sueño con poder ser saludable yo mism

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada