domingo, 19 de abril de 2015

La consulta espontánea en Atención primaria

Por Ana María León Romero. Médico familiar
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¿Qué médico de APS no ha estado frente a la consulta espontánea agendada para  una persona que no ha logrado expresar su problema de forma que quien le agendó haya entendido que lo que necesita es más bien un seguimiento organizado y sistemático por parte de su equipo de salud?
He escuchado decir insistentemente a quienes manejan las agendas de los establecimientos  de APS que lo que el usuario pide es “hora a médico” y con esta consigna entregan a las personas una hora de atención que no resolverá su problema.
Recientemente leímos un artículo llamado “ más medicina =  peor salud” donde se explicitaba que el incremento de la acción médica había demostrado una peor percepción de salud. Ante esto, ¿será que las personas quieren “hora a médico” o “buscan ayuda a sus dolencias“?
No creo que ninguno de nosotros en calidad de padecientes o enfermos busquemos algo que nos haga sentir peor, por el contrario , siempre buscamos algo que tienda a mejorar aquello que nos aqueja, lo que obviamente no encontraremos en un espacio que fue diseñado para examinar órganos y no contextos. Es por ello que la agenda médica para las consultas espontáneas ( mal llamada “consulta de morbilidad”) debe ser seleccionada cuidadosamente por personas con habilidades de acogida y capacidad de establecer empatía en la fila de la mañana, para de esta manera destinar a las personas  aquella prestación pueda ayudarle.
El plan  de salud familiar 2015 cuenta con 104 prestaciones, de las cuáles usualmente ante la solicitud de una hora de atención solemos utilizar 2 o a lo más 3: la consulta de morbilidad, el control de enfermedades crónicas, o si vemos un poco más allá durante la corta entrevista, la consulta de salud mental, desaprovechando la oportunidad de convertir ese breve encuentro con el usuario, en una atención más preventiva o promocional. Si la sinergia de la multidisciplinariedad en APS realmente fuese aprovechada, entonces dicho encuentro no se reduciría solamente a la consulta médica, y pudiesen los demás profesionales de la atención primaria de salud, ser protagonistas también de la búsqueda de ayuda y anticipar otros daños al estado de salud de la persona y su familia.
La APS ha cambiado, las problemáticas psicosociales suelen ser las principales fuentes de síntomas y percepción de enfermedad, y las demás profesionales del equipo de cabecera también pueden colaborar en la intervención y en la prevención de los problemas de salud.
Cambiemos el nombre de “consulta de morbilidad” por lo que actualmente es en realidad, una “consulta espontánea” por parte de personas que aún no tienen seguimiento en APS o que si lo tienen no perciben como resuelto su problema, lo que los hace seguir en la búsqueda de la solución.


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