domingo, 27 de agosto de 2017

Aprendizaje #5CIMFC
























Luego de haber participado en el 5° Congreso Iberoamericano de Medicina Familiar y Comunitaria me sentí contenta, recargada de energía y con mucho entusiasmo por seguir contribuyendo con muchas personas en mi país. Me quedé con la sensación de ver que, al igual que en mi país, en otros países tienen dificultades diferentes o similares, terminando más identificada y más comprometida con mi especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.

Fue un Congreso que nos permitió fortalecer varios aspectos a quienes asistimos: desde lo personal hasta lo profesional, desde lo académico hasta lo social y cultural, desde las ponencias hasta los talleres en artes marciales; sin olvidar la parte espiritual y artística, desde disfrutar de la compañía de grandes médicos de familia con reconocida trayectoria hasta ver como un grupo de adolescentes, a través del programa de atención diferenciada, participa del Congreso mostrándonos lo que han logrado: eso es verdadera inclusión social.

Se tocaron temas acordes con estos tiempos, donde es muy necesario tratar asuntos éticos, así como incorporar los enfoques de derechos, de género e interculturalidad, tan necesarios e indispensables para trabajar de manera multidisciplinaria y transdisciplinaria de acuerdo con cada realidad. Evitando a la vez el sobrediagnóstico y efectuando prevención cuaternaria; fortaleciendo el uso de una comunicación asertiva con las personas, familias y comunidades donde pertenecen estas personas.

Alguna vez soñé e imagine lo maravilloso que sería que mis amigos, pacientes y familiares podamos disfrutar de un evento así juntos, donde todos aprendamos mutuamente. Un evento sin conflictos de intereses al haber estado libre de financiamiento estatal y de la industria farmacéutica.

Es decir, estoy más convencida de que “el que solo de medicina sabe, ni medicina sabe”, lo cual me alienta a abordar tópicos como: el buen morir, calidad de muerte, etc., con ideas más claras luego de escuchar a la doctora Iona Heath. También reforcé la idea que el lograr objetivar algunos aspectos en docencia e investigación nos ayuda a mejorar nuestro crecimiento a nivel personal y profesional.

En conclusión, terminé con más pasión por el cuidado de las personas como era el lema del Congreso.


Saludos fraternos desde Lima, Perú

Dra Janet Cordori Carpio
Médico Familiar 


“Memories 5CIMF – LIMA- PERU”








Cuando alistaba mi maleta para asistir al 5to congreso iberoamericano de medicina familiar (5CIMF) en Lima, pensaba en las cosas nuevas que aprendería, los viejos amigos que encontraría y las nuevas amistades que formaría. Y cuando llegue cada una de mis expectativas se cumplieron.
El 5CIMF ha sido una reunión de ideas donde aprendí que la Evidencia es un arma de doble filo, las conclusiones de los estudios a veces se pasan de picaras, no todo lo que dicen los expertos resulta cierto, las decisiones compartidas marcan la pauta del manejo y tratamiento, la medicina es una realidad inventada pero al mismo tiempo es política y tanto más que quizá no se podría plasmar.
Pero también comprendí que no soy un ser extraño, único, particular, sino que más bien formo parte de un grupo muy especial, un grupo de gente revolucionaria, de “ovejas negras”, de “patitos feos”, un grupo que siempre vive en la incertidumbre y que trabaja día a día en gran complejidad. Un grupo de personas que cuidan personas, sus familias y su entorno. Pues bien, no estoy sola, mis ideas no son solo una ilusión, son el paradigma de vida de todos aquellos que tenemos el honor de ser MEDICOS DE FAMILIA.
Ha resultado fantástico ver como mis colegas usan la tecnología para ayudar a los pacientes, como nuestra voz puede ser oída a miles de kilómetros, como existe un esfuerzo innato por investigar y publicar, como cada uno de nosotros se torna líder de su comunidad.
Siento que aún nos falta mucho por hacer, muchas ideas por exponer. Espero que año a año haya más ponentes, mas talleres, más exitosas historias de trabajo. 
Dejo un balance muy positivo de este 5CIMF, con orgullo puedo decir que se hizo en Perú, sin apoyo monetario del gobierno ni de la industria farmacéutica. Decir también que fue una reunión de amistad sincera y confraternidad diversa donde el solo hecho de compartir sueños nos hace aliados eternos.
Para terminar este “memories” del 5CIMF debo decir que nunca dejaremos de aprender, que día a día crecemos como personas, como médicos, como especialistas en Medicina Familiar y no hay mejor manera de seguir aprendiendo que escuchar, escuchar a nuestros pacientes, a sus familias, a su entorno; para eso nos formamos, por eso luchamos, eso es lo que somos.

Dra. Veralucia Manrique G.
Médico de Familia
Hospital I Samuel Pastor

Camana – Arequipa – Perú 

lunes, 7 de agosto de 2017

Experiencia de una visita domiciliaria de una interna de medicina

Visita domiciliaria significativa

 

Constanza Menéndez Olave

Interna 6º año Medicina 2017

Internado Ambulatorio

 

M.C.S.F, 86 años, con antecedentes de enfermedad de Alzheimer yusuaria de Quetiapina 100 mg/día (am) y Clonazepam 2 mg/ día (pm), sin alergias ni otros antecedentes, es residente de un hogar de ancianos de una comuna de la RM y es conocida por el equipo de salud del CESFAM a través de visitas domiciliarias realizadas los Lunes en la tarde a varios ELEAM de la comuna. El motivo de la visita es "evaluar a la paciente y la dosis de un fármaco psicotrópico que usaban para la agitación nocturna".

 ​El hogar se encuentra en un barrio de alto riesgo psicosocial. Desde el exterior impresiona como una pequeña casa amurallada por portones de lata, sin áreas verdes ubicada en un barrio residencial con múltiples locales dedicados al comercio y venta ambulante. Al ingresar nos encontramos con una clara situación de hacinamiento producto de los residentes, voluntarias y personal permanente del hogar que estaba realizando actividades. En el lugar no deberían habitar más de 8 personas. 

Después nos guían y muestran la ficha “clínica” de la paciente que solo tiene un par de números de contacto del apoderado responsable, ausente durante estos años y una escueta hoja de ingreso del año 2005 donde indican los fármacos usados en esa fecha.

Para evaluar a la paciente, cuya pieza se encuentra en el segundo piso, nos dirigen a una pieza al fondo del pasillo del primer piso que corresponde a otra residente, solo con la finalidad de realizar la evaluación médica. La residente se encuentra acostándose en la cama, con franca dificultad para llegar a ella a pesar de la ayuda. Al examen físico impresiona en regulares condiciones generales, se observa muy enflaquecida, camina a paso corto e inestable, con las piernas en flexión permanente. Además, llama la atención una herida facial superficial tipo desforramiento de 3 x3 cm en área preauricular izquierda, con sangrado activo. Al preguntar al personal la causa de la herida, nos señalan que se produjo al intentar levantar a la residente de su cama para la evaluación médica y habría rozado con un objeto de su pieza. Se aprecia deshidratada con mucosa oral seca. Perfusión límite, con extremidades frías y llene capilar levemente enlentecido. 

Al examen mental la paciente se encuentra consciente y cooperadora, desorientada temporoespacialmente y solo recuerda su nombre. Lenguaje conservado. Memoria a corto plazo alterada. Sin signos de focalidad neurológica ni agitación psicomotora.

Su hemodinamia era estable: Levemente hipotensa: PA 110/60 mmHg en decúbito supino, FC 56 lpm,Sat O2 98%, FiO2 ambiental.  

Cardiopulmonar: Ritmo regular dos tiempos, sin soplos. Murmullo pulmonar (+) conservado, simétrico. Presencia de crépitos bibasales, sin otros ruidos agregados. Sin tos. Sin uso de musculatura accesoria. 

EEII: Sin edema, sin signos de TVP. Pulsos distales presentes, simétricos (2/3). Múltiples heridas en ambas rodillas ya resueltas, sin presencia de úlceras por presión. 

El administrador del hogar nos refiere que la paciente además ha estado muy inquieta durante las tardes, agresiva y desorientada y que los fármacos que ocupa no son suficientes para calmar dicha agitación. Al preguntar por los fármacos que usaba la paciente, el cuidador no los sabía ni tenía anotados, además de referir el uso de Risperidona 0,5 mg, fármaco que no había sido indicado por personal médico del CESFAM sino a través de un médico particular.

Finalmente, se adjunta en la ficha el diagnóstico de Enfermedad de Alzheimer, Síndrome de Fragilidad del Adulto mayor, riesgo muy alto de caídas con necesidad de ayudas técnicas y dependencia severa. Se deja como indicaciones: Medidas generales, educación respecto al uso de ayudas técnicas (silla de ruedas), mantención de hidratación adecuada a la residente, curaciones por personal capacitado del hogar en desforramiento preauricular Iº, evaluación por Kinesiología para eventual kinesioterapiamotora y control según programa de postrados del CESFAM. Además,como recetas de psicofármacos seguía vigente, se indicó hora para renovación de receta de los fármacos indicados en APS y control SOS.

Este es un caso de visita domiciliaria que, al parecer, es común paraquienes se dedican a la atención primaria de salud; sin embargo, para mí constituyó una situación inquietante, triste e injusta. El caso narrado corresponde a uno más de los miles de casos existentes en la actualidad de negligencia en el cuidado del adulto mayor que se vive e invisibiliza en cualquier estrato socioeconómico y que constituye una injusticia y vulneración de los derechos más indispensables: vivir con dignidad.

El sistema actual empodera a aquel individuo capaz de producir, de retribuir económicamente al sistema, pero abandona a aquellos incapaces de generar dicho trabajo: niños, hombres y mujeres sin contrato y adultos mayores. A pesar de que éstos fueron en sus épocas parte del engranaje, su ejercicio laboral llegó a su fin y con ello inicia una pérdida escalonada de derechos, desde vivir con pensiones paupérrimas, que los sistemas de previsión eviten costear enfermedades y múltiples hospitalizaciones que implican un alto costo y que familiares o conocidos usen su vulnerabilidad para engañarlos, maltratarlos o abandonarlos. Por lo mismo, la gran mayoría de los adultos mayores finalmente se acerca a agrupacionessolidarias o se afilia a instituciones estatales. En el ámbito salud, se incorporan a FONASA evitando gastos económicos a expensas de alta demanda, lenta burocracia y en muchos casos, que los equipos de salud ignoren situaciones como la que me tocó vivenciar en esta visita domiciliaria. 

En este caso particular, el CESFAM tenía pleno conocimiento de que en varios ELEAM de la comuna se viven situaciones como ésta, pero los mismos administrativos y encargados evitan iniciar instancias legales que promuevan la fiscalización e incluso cierre de algunos de estos hogares. ​

A mí parecer es un ciclo vicioso en que, a pesar de denunciarse, situaciones como éstas siguen dilatándose incluso tras recurrir a la justicia. Y es, pues, cuando volvemos al inicio, en donde el aparato estatal y privado tienen considerado que la gran mayoría de la población envejece,pero ya que no les son útiles ni productivos simplemente los ignoran.

Lo que aprendí en esta visita domiciliaria no es particularmente motivar a denunciar dichas situaciones, pues ello es parte de nuestros deberes como equipo de salud, sino que educar a la población de que son hechos preocupantes y que no se les da la prioridad que merecen. Mi llamado es a tener la valentía de contar estas experiencias, sacarlas del entierro social y judicial y exponerlas a la sociedad pues solo así se generará conciencia, se comentarán soluciones y se podrá avanzar en esta materia.

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuidados espirituales

El pasado 21 y 22 de julio se realizó el Curso “Cuidados Espirituales Básicos en la Práctica Clínica: una Mirada Transcultural”. Contó con la asistencia de 16 profesionales de atención Primaria de Salud. El equipo Docente fueron Médicos Familiares de Valparaíso, integrantes del Comité de Espiritualidad de esta Sociedad. Fueron dos días de aprendizaje co-construido  en los que se transitó desde la profundización sobre espiritualidad hasta herramientas concretas para la valoración espiritual formal en la clínica. La evaluación por parte de los docentes y de los asistentes fue muy positiva e incluso se realizaron proyecciones para llevar este curso a regiones durante el 2018. 

-- 
Alejandra Quiroz Urzúa


sábado, 1 de julio de 2017

Abogacía por la medicina familiar en los programas de salud: De la falta de integración del enfoque familiar y comunitario. II Parte.

Articulo de Dra. Ana María León


Hace días atrás compartimos de forma ampliada un artículo que muestra como la verticalidad de los programas ministeriales dificultan la integración del modelo integral en las prestaciones que se espera sean entregadas a los usuarios y sus familias.

En el caso del programa de Tuberculosis, la adherencia terapéutica es uno de los factores más importantes en el manejo las personas portadoras de la enfermedad, siendo éste un fenómeno complejo que va mucho más allá de tomarse los medicamentos, pues está condicionado por múltiples factores y componentes subjetivos del ser humano, que terminarán siendo un repertorio de comportamientos que la persona adopte respecto de las recomendaciones consensuadas junto al profesional sanitario.

Por lo anterior como médicos familiares proponemos sean incorporadas algunas acciones concretas que permitirían generar resultados de mayor impacto en las intervenciones a realizar:

1. El tratamiento de la persona con tuberculosis que tiene redes de apoyo familiar debiese ser asumido en forma co-rresponsable, involucrando activamente a la familia en la administración de los fármacos.
2. Para las personas en situación de calle, debiesen potenciarse los recursos comunitarios existentes en el territorio y motivarlos a comprometerse en el seguimiento de los casos.
3. En aquellos territorios donde existe hacinamiento, generar instancias de trabajo intersectorial que permitan abordar la situación
4. Incorporar al conjunto del equipo del CESFAM en el diagnóstico, seguimiento e intervención familiar. Esta no debe ser responsabilidad única del encargado de tuberculosis.
5. Incorporar la realización de talleres para la persona con tuberculosis y su familia en base a técnicas educativas que se hayan probado útiles en la entrega de conocimientos a adultos tales como la educación participativa, enfocados en fortalecer el rol de la familia en el cuidado de cada uno de sus integrantes.
6. Educaciones sobre la enfermedad considerando que está estigmatizada, con miras a generar alianza terapéutica tanto en la adherencia a fármacos como a los estudios que se requieran para evaluar y/o tratar los contactos.
7. Generar de forma participativa con la familia guíasanticipatorias de la crisis no normativa que significa el diagnóstico que muchas veces llevan a reacciones inadecuadas, alejamiento del enfermo y pérdida de la continuidad terapéutica.
8. Incluir de forma regular a lo menos un integrante de la familia en los controles de manera de fortalecer la alianza de tratamiento.
9. Abordaje del problema de salud con educaciones al interior de los lugares de trabajo, considerando que han existido experiencias de pérdidas de sus puestos laborales debido a la estigmatización de la enfermedad, acompañando esta estrategia de pesquisa de acuerdo a la realidad local.
10. Trabajar la perspectiva de género, de acuerdo a cada caso ya que en ocasiones las largas jornadas laborales hacen que las intervenciones más adecuadas sean las de los grupos de trabajo.
11. En el caso de los adultos mayores que están institucionalizados, es importante reforzar a los cuidadores de manera que sean corresponsables en la prevención de la enfermedad.

En general, sugerimos incorporar de forma sistemática en este trabajo los temas generativos que se vayan dando respecto de la enfermedad de manera de reforzar constantemente el aprendizaje de las personas y sus familias en la prevención de la enfermedad.

 

Laura Moreira Mera

Fernando Cáceres

Patricia Vargas

Martin Plaza

Andrés Glasinovic

Diana Cáceres

Jose Luis Contreras

Kathia Ruiz

Jorge López

Pamela Llanten

Alfredo Pacheco

Marcela Pedraza

Julio Montero

Ana María León