domingo, 31 de mayo de 2015

Municipalismo y salud. Un punto de encuentro.

Tomado de Médico Crítico

Lo único que se construye desde arriba son los pozos. (Eduardo Galeano).

Lo único que se construye desde arriba son los pozos. Sin fondo en muchas ocasiones.
 Cuando la salud y las instituciones se mezclan tienden a construir desde arriba.
Desde arriba y desde lo técnico, expropiando el discurso de la salud a la población
(que no sabe porque esto, que es verdaderamente importante, es muy complejo)
poniéndolo en boca de unos pocos (y aquí remarco las "o"es).

Municipalizar la salud es, en tiempos de incremento de la desigualdad,
 un imperativo ético para cualquier persona que se acerque al ámbito de lo institucional
con un mínimo de apego al territorio, a los barrios en los que crece la gente que conjuga
 esa desigualdad en primera persona de los verbos sufrir y padecer.

Municipalizar la salud es construir desde abajo para llegar a la superficie de ese pozo
 que lleva muchos años siendo cavado, para taparlo y para construir una estructura fuerte
 que no se tambalee ante la llegada de las crisis económicas, sociales y morales.
Municipalizar la salud es reconocer que las instituciones tienen que hundir sus raíces y sus
 ramas en los barrios, promoviendo una participación que escape y exceda los límites
 de la participación institucional, dejando hacer fuera de los márgenes de unas instituciones
 que no siempre se vean directamente reforzadas por una participación que puede ser mucho
 más fuerte fuera de unas instituciones que mucho han de reformarse para ser claras
 aliadas de una participación social en salud que pueda ser claramente transformadora.

Existe un discurso bastante predominante dentro de la política sanitaria que dice que
 los ayuntamientos no tienen competencias en salud; esto es una consecuencia directa de haber
 reducido la salud a lo sanitario y lo sanitario a lo meramente asistencial. Introducir una visión
 de desigualdades sociales en salud en todas las políticas, conseguir que la ciudad sea
 saludable en su diseño urbanístico, crear entornos en los que la población pueda participar
 y desarrollar hábitos de vida saludables en unas condiciones de vida mejores, Gozar de espacios
 de socialización para mejorar las redes de cuidados, tomar las riendas de las decisiones que
 pueden afectar a nuestra salud y la de nuestras personas más cercanas. Todo eso es
 municipalizar la salud; tomar las decisiones políticas que generen acciones de modo que, con
 un conocimiento cercano del territorio y una participación directa de la población consigan
 que sea la gente la que pueda marcar agenda y mover el volante de las  políticas que afectan
a lo más inmediato de sus vidas y su salud.

La municipalización en salud es, además, un punto de encuentro donde compartir y construir
 discurso entre las diferentes personas implicadas -dentro de la variable continua
 "agente-paciente"- en el trabajo en salud, tratando de alejarnos de la apropiación por parte
 del colectivo médico que ha hecho que el discurso se halle muy escorado hacia lo clínico
 y vertical; en este aspecto es fundamental el papel de los que quieren construir discurso
colectivo cediendo parte del testigo pero sin desentenderse porque "ah, ahora os toca a vosotrxs". Además de un punto de encuentro, el municipalismo en salud también tiene que ser un punto de emergencia
 de un discurso feministaen salud; un discurso que no parta de la autojustificación sino
 de la indisoluble unión de lo que se construye desde abajo y lo que vela por todas.

De esto y más estaremos hablando hoy, martes, en Córdoba. Yo (Javi) presentando
 e introduciendo, Javier Segura hablando de las experiencias materiales a las que poner cara
 y nombre, y Vicky y Salustiano aterrizando todo esto en la realidad de Córdoba y el futuro
 cercano una vez su apuesta municipalista se concrete.

Municipalismo y salud. Construir desde abajo para no construir pozos (ni tumbas).

sábado, 30 de mayo de 2015

A fortalecer la Atención Primaria de Salud

Os presentamos esta iniciativa que hemos puesto en marcha entre unos cuantos residentes de medicina familiar y comunitaria de distintos centros de salud y ciudades, empeñados en: - Promover y sostener las virtudes de la Medicina Familiar y Comunitaria y la Atención Primaria entre estudiantes, residentes, profesionales sanitarios y la población general. - Crear una red que nos mantenga en contacto y permita la reflexión y el debate en torno a las perspectivas, las amenazas y el papel que dicha atención debe desempeñar. - Informar sobre las principales características de los centros de salud nacionales (características de la población atendida, actividades docentes, comunitarias e investigadoras, instalaciones…), que ayude a los futuros residentes a elegir el destino que mejor se adapte a sus preferencias personales. Aquí os dejamos la página web y su banda sonora: lacabecera.org. Os invitamos a participar, criticar, difundir... (y a poder ser cantando) para poder construir entre todxs una Atención Primaria Universal y de calidad. Tomado de Vimeo

LA SUERTE DE LA PRIMARIA from Producciones Pelvis on Vimeo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La Familia

El cuidado integral está lejos de llegar a la Atención Primaria de Salud (APS)

La necesidad de separar la atención de un paciente, por ejemplo, en morbilidad -motivo de consulta agudo y puntual-, salud mental, y control de crónicos, termina siendo  un beneficio para la institución  y  sus trabajadores. No obstante, ¿quién ha pensado en el paciente?
Empieza el día y tengo 12 minutos para ver a quienes vienen por una consulta puntual. Entra la primera persona y ¡sorpresa!, no sólo un resfrío lo aqueja, también me comentó de sus problemas con el antihipertensivo y su presión descompensada. Por otro lado, me comenta también que perdió su trabajo y al continuar la conversación, revela que presenta criterios suficientes para diagnosticarle depresión. Miré el reloj, me detuve y pensé: “Yo puedo manejar los problemas recién planteados, pero no en 12 minutos”. Resuelvo entonces, citarlo en otra ocasión; y si es en el policlínico de crónicos o salud mental, mejor. En fin,teniendo las herramientas para lograr aportar al paciente, tuve que segmentarlo dado el tiempo y la lógica de las metas, horas y recursos.
img_art_15330_7086Lo anterior es un escenario bastante común en la Atención Primaria de Salud (APS). No obstante, me llama la atención que el paciente -tal como su denominación cotidiana nos indica- se acostumbra pacientemente a la segmentación y noblemente va al policlínico en varias ocasiones, seguramente pidiendo permisos o abandonando tiempo importante que podría aprovechar con su familia. Se suma, que además debe negociar en el centro asistencial las horas que estén disponibles, las cuales que en definitiva no están cercanas unas de otras.
Pero nosotros, los médicos, no lo hacemos nada de mal. Creemos que de esta forma es “más fácil”. Erróneamente denominamos estas situaciones como de “menor complejidad” y nos aburren. Finalmente, las terminamos catalogando como “menos complejas”cuando en realidad son tan complejas como la atención terciaria -hospitales-. Lo que varía es la gravedad del paciente y el tipo de manejo, pues nadie puede decir que cambiar el estilo de vida de un paciente, o intervenir a la familia y la comunidad, es menos complejo. Lo triste es que ellos algo de razón tienen, dado que hoy en día las cosas en la APS se ven así: “menos complejas”.
Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos de especialistas por implementar una visión más holística del paciente, aún predomina de manera importante la visión bio-médica, generando una mirada segmentada del paciente por patologías o por enfermedades, no por su necesidad como persona. Y en el ámbito médico, muchas veces se ve a la APS como el “hermano pobre” y menos inteligente, siendo utilizada como un trampolín de puntos para una especialidad futura que como objetivo de trabajo.
Empero, la visión bio-psico-social nos invita a mirar al paciente íntegramente, a cambiar las lógicas de consultorios a centros de salud familiar (CESFAM). A entender que podemos resolver muchas cosas desde la APS y que en ella se forja un lugar de grandes oportunidades para mejorar sustancialmente la salud de los chilenos.
El camino es complejo, sin embargo, tengo la esperanza de que algún día nuestra salud se sustente en la prevención y promoción, el empoderamiento y resolutividad, pensada en el paciente como ser humano y no segmentado como enfermedad.